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viernes, 7 de diciembre de 2018

This is Halloween, Bitch (Relato corto)

Al mudarse junto a su madre a la nueva ciudad, Santi hace tres amigos en su nuevo instituto que no tardan en ser invitados a la casa de su nuevo compañero. Allí el trio queda impregnado por Laia, la madre soltera de Santi, la cual es demasiado cariñosa con los amigos de su hijo sin que este se de cuenta.

Usarán halloween para hacer pasar una noche de miedo a la madre de Santi. ¿Conseguirá este impedirlo?



This is Halloween, Bitch 



Introducción

Santi descubrió que la profesora que tanto odiaba no había llegado todavía cuando entró en clase. Sus ojos pardos se centraron raudos sobre los únicos tres amigos que había conseguido hacer desde que se traspasó a ese nuevo instituto: Marc, Jonka y Rene; los tres sentados en las últimas filas del aula, riendo entre dientes mirando fijamente el móvil que sostenía el negrito de en medio.
— Ey. ¿De qué os reís? –inquirió con desconfianza, dándose cuenta que a Marc y Rene les brillaron los ojos con malicia al mirarlo.
— Nada, nada. Es una parida que me han pasado –respondía Jonka alzando un poco más el móvil. En él podía verse el vídeo de una mujer de gran culo y enormes tetas que para su desgracia no se había dado cuenta de que la estaba grabando.
— ¿Me lo enseñas? –preguntó Santi volviéndose hacia adelante. Pero el negro bloqueó la pantalla y se metió el aparato en el dispositivo sin dejar de sonreír.
— Luego. ¿De qué te disfrazarás en Halloween? –El aludido, frente a sus tres compañeros de clase, decidió dejarlo pasar aunque sabía que se trataba de algo relacionado con él. Una verdad a medias, pues en realidad era una grabación que su amigo había hecho a su madre furtivamente en su última visita a casa.
— He estado trabajando en un cosplay de un personaje de Fornite.
— Ostia, que guapo. Yo también.
— Yo me voy a disfrazar de Raptor –exclamó Rene, con su acento mexicano, rodeando la mesa en la que estaba sentado Jonka al tiempo que sacaba su móvil y le enseñaba una foto del disfraz a Santi.
— Como mola.
— Oye, Santi. ¿Nos echamos esta tarde unas partidas en tu casa? Me llevo el portátil –propuso el negrata del grupo, todavía sentado y golpeando la mesa con la yema de los dedos
— De puta madre. ¿Os traéis los vuestros?
— Pues claro  –contestó Rene en voz alta mientras Marc, de origen madrileño, asentía silenciosamente. Los tres se sonrieron maliciosamente sin que el ingenuo compañero de estos se diese cuenta de nada.
— ¿Quedamos a las cuatro en tu portal?
— Cuatro y media –le corrigió Santi tras titubear unos segundos.
— ¿Estará tu madre?
— Creo que sí –hizo una pausa-. Sí, creo que hoy no sale.
— De puta madre –Exclamó Jonka justo antes de levantarse e ir a hablar con una de las chicas más guapas y populares de clase. La cual lo recibió con una sonrisa mirándolo con ojos de aprobación. Tenía fama de ser una salida, y posiblemente estaba muy interesada en comprobar de primera mano si los rumores sobre los negros eran ciertos.


No hacía demasiado que habían conocido a su nuevo amigo, pero si le pillaron gusto a ir a la casa de este no era precisamente por el juego, sino por la madre de este. Una solterona recién divorciada años atras que podría pasar por actriz porno de la sensualidad que desprendía. Las pocas veces que habían ido a dicha casa, la madre de este los había recibido con excesiva hospitalidad, pasándose de simpática con bromas que rozaban lo calenturiento.
   Quizá la madurita no le daba importancia y creía que no dejaban de ser bromas, aunque muchas pajas se hacían esos tres fantaseando con que lo hacía de manera totalmente intencional. A pesar de eso, la veían como una hembra adulta totalmente inalcanzable, puesto que estaba soltera y especulaban sobre como esta debía tener encuentros sexuales a escondidas de su hijo. Quizá aprovechaba que este estaba en el instituto para llevar a algún cabrón suertudo y follárselo sobre la cama de su hijo.
   Por eso, a lo máximo que aspiraban era a volver a verla, cada nueva vez que iban, para regalarse la vista con sus escotes, con sus caricias en los mofletes y con sus bromas. Estaban impacientes porque llegase la tarde de nuevo.

Capítulo 1: La milf

El mexicano, el negrata y el madrileño se reunieron en un parque que estaba a cien metros de la casa de Santi, los tres cargando a sus espaldas las mochilas con sus portátiles. Una vez fue la hora acordada, iniciaron su paso hacia el portal de su amigo.
— Poco antes de grabar el video me dijo que si tuviese mi edad no le importaría ser mi novia, evidentemente lo dijo en broma –Jonka reía a carcajadas, haciendo el ademán de entrecomillar eso último.
— Ay, webon. ¡No manches! ¿A quién quieres engañar, pendejo?
— Habéis estado delante cuando esa guarra ha dicho cosas parecidas.
— Pero siempre es broma –coincidió Marc riendo entre dientes, aún con la mano en los bolsillos y encorvado hacia adelante.
— Anda que no me hice pajas ayer con eso. Uno de estos días me va a pillar empalmado y le voy a soltar que me haga una paja en su habitación.
— No tienes huevos –le retó Marc al negrata. Jonka lo evaluó unos segundos meditando su posible respuesta-. ¿Qué no tengo? Ya veras, flipao.
— En Halloween la primera casa que voy a visitar va a ser la suya.
— Con el gilipollas de Santi cerca no vamos a poder hacer nada.
— Que mire si quiere –se envalentonó el cabecilla, caminando entre los dos.
— Por muy guarra que sea no va a hacer nada delante de su hijo.
— Pero que dicen. ¿Cómo se va a fijar semejante morra en dos mamaguevos como ustedes?

Llegaron al portal prácticamente sin darse cuenta, picando al quinto primera donde una voz femenina y dulce preguntó.
— Somos nosotros, Laia –no hubo respuesta, solo un pitido que indicó que la puerta estaba abierta. Comenzaron a subir las escaleras y, al llegar arriba y sin la necesidad de picar, una pelirroja más alta un poco más alta que ellos les abrió la puerta.
— Pasad, chicos. Me alegro que vengáis. Ya quería ver hombres guapos en mi casa.
— Para que quieres ver hombres cuando lo mejor que puedes ver está en un espejo.
— Anda, calla Jonka –Le dio dos besos al negrito, después se tornó hacia Rene pronunciando su escote en aquella blusa blanca, y por último saludó a Marc cerrando la puerta.
— ¿Está Santi?
— Sí, está dentro. En la habitación –se encaminó hacia el sofá, dándoles la espalda y contoneando ese tremendo culo apresado dentro de aquellos shorts juveniles-. Creo que ha empezado sin vosotros –Desde el comedor los cuatro escuchaban los disparos del Fornite-. Está obsesionado con ese juego, un día de estos le voy a tirar el ordenador –aseguró molesta cruzándose de brazos.

Los tres se sentaron alrededor de la madre de su amigo. Jonka y Rene tan cerca de ella que rozaban sus rodillas. Marc era el único que estaba sentado a parte por falta de sitio, pues el sofá no era tan grande.
— ¿De qué te vas a disfrazar tú, Laia?
— ¿Disfrazarme? ¿De qué? –pregunto ella antes de caer en la cuenta de a qué se referían-. Ah, ¿Cómo quieres que me disfrace con mi edad? No digas tonterías –replicó riéndose.
— No tiene nada de malo. Anímate y vienes con nosotros.
— No voy a disfrazarme, una ya tiene una edad.
— Pero si eres jovencita. Pasas por nuestra hermana.
— ¿Me disfrazo y hago de canguro? No, gracias –las rodillas de Laia estaban totalmente juntas, y ella estaba totalmente aprisionada entre los dos adolescentes a pesar de ser más grande que ambos.
— De canguro no es mala idea, ya te quiero ver botando –se animó a decir Jonka, que era el más carismático y bocazas de los tres.
— Que cosas tienes. Las tienes que traer loquitas con esa seguridad.
— ¿Y tú lo estás?
— Ay, cielo. Estamos en ligas diferentes, pero sin duda estaría coladita por ti si tuviésemos la misma edad –aseguró en un susurro de tono suave mientras le acariciaba la mejilla con ternura. Eso bastó para provocar una tremenda erección al negrito.
— Ay, no mame, señora. Yo también quiero –exclamó Rene poniendo la mejilla.
— ¡Ay, que se nos pone celoso! También estaría coladita de ti, Rene. Eres un latino muy guapo –dijo volviéndose y acariciando el mentón con leve vello de barba, levantando el culo del sofá le plantó un dulce beso en la frente regalándole una vista directa hacia su escote-. También de ti, Marc. Sois los tres unos chicos muy guapos… Estáis en la mejor edad, tenéis que disfrutarla.
— Queremos disfrutarla, pero usted no nos deja –replicó Rene preparándose para besarla, aunque nunca llegó a atreverse.

La milf se levantó, como si se hubiese olido que se le iban a echar encima en cualquier momento como una jauría de perros hambrientos. Lo hizo riendo y dirigiéndose hacia la cocina.
—Que niños tan pervertidos, me encanta. ¿Queréis algo para beber? –ante las respuestas de los tres amigos con sus respectivas elecciones, la adulta los invitó a ir a la habitación con Santi-. Os lo sirvo en la habitación –se le escuchó decir desde la cocina.

El trio agarraron sus mochilas que guardaban sus portátiles y se adentraron en lo profundo de la casa hasta llegar a la ‘’cueva’’ de donde se oían disparos y otros sonidos procedentes de unos altavoces. Santi los saludó uno por uno dándoles la mano cuando los vio entrar. En menos de cinco minutos los tres invitados ya habían colocado en un enchufe un alargador, conectando en él sus portátiles para comenzar a jugar a Fornite.

***

Llevaban un rato jugando cuando el negro se levantó declarando que iba a mear. Santi ni se inmutó, pues era el único dentro del juego que permanecía con vida y su única respuesta fue un seco asentimiento.
   Jonka recorrió la casa hasta llegar a la cocina. Allí estaba la madre de su amigo, haciéndose tostadas de aceite con ajo y, al darse cuenta de que el amigo de su hijo la miraba, sonrió amablemente metiendo el pan en la tostadora antes de centrarse en el recién llegado.
— ¿Qué quieres, guapo?
— Las bebidas, no las has traído –La madurita se llevó las manos a la boca en señal de sorpresa.
— ¡Ay! ¡Calla! Se me olvidó por completo –exclamó sacando de la nevera las bebidas y vasos del interior de un armario. En menos de un minuto ya estaba todo listo para llevar a la habitación.
— Oye, Laia. ¿Por qué no te disfrazas con nosotros? Seguro que te lo pasarás bien.
— Estoy mayor para esas cosas ya. ¿No te parece? No, la noche de Halloween me quedaré en casita y prepararé un bote de dulces para los niños que vengan a pedir.
— ¿Vas a pasar la noche de Halloween sola? Te haremos alguna visita –el chico se imaginó un universo paralelo donde Santi quedase fuera de juego y ellos de alguna manera pudiesen follarse a esa perra. ¿Pero cómo podían librarse de él?
— Como era eso que se dice. ¿Truco o trato? –Jonka asintió, y ante la pregunta de la adulta, el respondió.
— Truco se dice si no tienes dulces, entonces se te castiga con alguna travesura.
— ¿Y trato?
— Es que nos darás dulces o algo para que no te castiguemos.
— Con lo indecisa que soy me tiraría media hora para elegir entre los dos. Bueno, compraré unos dulces para que no me castiguéis –murmuró ella con cierto toque dulce en su voz, mientras se llevaba las manos al pecho.
— O acabamos eligiendo nosotros por ti. Molaría si te disfrazases aunque fuese para estar por casa.
— ¿Se puede hacer eso? –pareció gustarle la idea.
— Claro. En américa los padres también se disfrazan para pegar sustos a los niños.
— ¿Y de qué podría disfrazarme? No se me ocurre nada.

Por la mente de Jonka pasaron multitud de ideas, todos ellos incluían disfraces con poca ropa o que destacasen las partes más eróticas de su cuerpo. Estuvo a punto de proponer de prostituta, pero decidió que era mejor callárselo. Durante unos segundos quiso soltarlo, hasta el punto de volverse irresistible, estaban solos y era el momento perfecto para intimar con la madre de Santi, así que decidió enfocarlo de una manera diferente.
— No te vas a disfrazar igual un adulto que un niño. Puedes disfrazarte de algo más… adulto.
— ¿Más adulto como qué? –Laia se echó a reír, coqueta-. ¿Alguna idea?

``De puta, de puta, de puta…´´ quería decir constantemente. Lo tenía en la punta de la lengua, pero sabía que podría tomárselo muy a mal y no tenía tanta confianza como para intentarlo.
— De secretaria –acudió rauda a su mente la imagen de una falda negra, una camisa de botones blanca debajo de un polo gris oscuro, unas gafas negras y unas piernas totalmente depiladas.
— Creo que no –no pareció gustarle la idea-. Además, ¿La idea no es dar miedo?
— No tiene porque. Puedes disfrazarte de lo que quieras.
— ¿Qué tiene de terrorífico una secretaria? ¿O tal vez lo que quieras sea verme con falda y escote? Que niño más salido, por favor –le acarició el mentón devorándolo con la mirada. Al chico le pareció percibir cierto fuego de perversión en las pupilas castañas-. Creo que necesitas una novia de tu edad para… desfogarte un poco.
— Las de mi edad me aburren.
— Ah, ya. Y te centras en la madre de tu amigo. ¿No? –se echó a reír-. No tienes que contestar si no quieres pero… me causa curiosidad. ¿Te has… Te has tocado pensando en mí?
— Sí, muchas veces.
— Me halagas –dijo ella sin sonrojarse siquiera. Para sorpresa de Jonka se volvió hacia él, se inclinó haciendo que todo gran escote cayese preso de la gravedad y le estampase un absorbente beso en la mejilla, muy cerca de los labios, dándole una vista perfecta de ambos senos frente a él como nunca antes los había visto. Cada pecho era grande, casi tan grande como su propia cabeza-. Aquí tienes, material para que te… desfogues más –volvió a echarse a reír.
— Si me quieres dar material… -sacó su móvil del bolsillo y empezó a grabarla.
— ¡Oye! No, Jonka, no me grabes. No me gusta como salgo…
— Es material para desfogarme –Laia se puso seria, mirándolo fijamente.
— Si hago algo sexy. ¿Pararás?
— Sí.

Laia sonrió perversamente, disfrutando con aquel pequeño juego. Se inclinó hacia delante de nuevo, esta vez frente a la cámara del móvil y ‘’lamió’’ el aire que había enfrente de la lente.
— Ale, ya tienes material. Y como publiques esto en alguna página cochina me enfadaré mucho.
— Tendría más material para desahogarme si te disfrazases.
— Pero aún no me has dado ninguna idea que me guste –protestó gesticulando negativamente-. Y eso de secretaria…  no me convence.

``De prostituta, de prostituta…´´ su voz interior volvió a rugir, insistiendo en que soltase aquello sin miedo alguno.
— ¿Y si te disfrazas de algo más adulto?
— Más adulto como… ¿Qué? –La pelirroja entrecerró los ojos y se acarició el mentón mientras su otro brazo se convirtió en un apoyo para sus pechos formando una ``L´´-. Creo que tienes algo en mente pero no te atreves…
— No quiero que te molestes.
— Escúpelo.
— Te vas a molestar, pero realmente me gustaría verte de esa manera.
— ¿Qué es?
— De puta.
— ¿Qué? –Lo dijo tanto al mismo tiempo como pregunta y como carcajada. Como si no se creyese lo que acababa de oír.
— De puta…
— No recordaba que a tu edad fueseis tan… compulsivos. Sí, lo tengo claro. Necesitas una novia que te mené bien las bolas y te las exprima. ¿Quieres que sea tu novia, Jonka?
— ¿Lo serías?
— Claro… Si nadie se entera. Sería tu puta –La madre de Santi se mordió el labio y volvió a acariciarle el mentón, inclinándose para estar a su misma altura-. ¿Has tenido sexo alguna vez?
— Sí.
— Bien… No tengo ganas de ser profesora de nadie –se quedó en silencio un rato hasta que se echó a reír-. Lo digo en broma, bobo.

Ambos se echaron a reír, mientras el negrito se mordía la lengua pensando que esa era otra de sus bromas… Pero esta vez sí que se la había colado por completo.
— ¿No serías mi puta? –preguntó decepcionado. Quizá si le tiraba un poco de la lengua.
— Ni eso ni me disfrazaría de una, cielo. No te culpo, estás en esa edad y solo puedes pensar en follar. Pero una adulta como yo no puede hacerlo con un chico como tú, es inmoral.
— No tiene nada de inmoral si nadie se entera…
— No es tan simple, Jonka. Además… No sé cómo puedes ser tan atrevido –hizo una pausa antes de volver a erguirse-. Anda, tira a jugar, que no quiero hablar de este tema.
— ¿Por qué? –no entendió porque respondió eso.
— Llevo mucho a dos velas y una también necesita una buena… ¿Por qué estoy hablando esto contigo? Anda, tira. Que me alteras –lo acompañó hasta fuera de la cocina, prácticamente empujándolo entre risas y luego le cerró la puerta en las narices.

La imaginación del chaval hizo el resto. Acabó la frase que la mujer pelirroja no había querido terminar. No iba a insistir más por el momento pero, antes de irse, intentaría convencerla de que se disfrazase.
   Se fue a la habitación a continuar jugando, sin hacer ningún comentario al respecto delante de Santi y, cuando estaban por irse, salió el primero para acercarse a Laia y enseñarle una imagen que tenía preparada en su móvil. Aunque su respuesta fue negativa, claramente Jonka entendió que le había encantado.
— ¿Y ese disfraz?
— De Catwoman.
— ¿De puta a gatita? –fue lo único que dijo mientras Santi y los otros dos llegaban al comedor, Marc y Rene con las mochilas cargadas en sus espaldas y listos para marcharse.
— Vendremos a por nuestros dulces en Halloween, tenlos preparados o te castigaremos.
— Que miedo… Estaré esperándoos, monstruito.

Capítulo 2: Preparando la gran noche.

Después de varios días de preparación en la que se preparaba cada uno su disfraz, Jonka y sus dos amigos se pasaban notas durante las clases en las que cosificaban a la madre de Santi y alardeaban de las bromas que les gastaba la adulta siempre que podía. Durante uno de los recreos de treinta minutos, cuando Santi fue a comprar un bocata a la cafetería, el trio de cabroncetes se sentaron al cesped disfrutando de los débiles pero apacibles rayos de sol que caían en aquella fecha otoñal. El aire era frío, pero el calor expendido por el sol compensaba permanecer quietos al aire libre.
— Que te digo que sí, que me tocó la polla por encima del pantalón, la muy guarra –exclamó Marc mientras el mexicano alzaba el cuello para vigilar que no volviese el hijo de la aludida.
— ¿Cómo te va a tocar la polla? Gastar bromas todo lo que quieras. Coño, si siempre está insinuándose para dejarnos con dolor de huevos. ¿Pero tocar?
— Que sí, hazme caso joder. Nos quedamos solos en la cocina, y como me quedé empanado mirando sus tetazas me acabó tocando la entrepierna y dijo que si la de abajo también la tenía distraida.
— Y te hizo una paja, ya de paso. No te jode.
— En Halloween nos la follamos –los interrumpió el negro, con la mirada perdida al vacio-. Te digo que esta cae. El otro día me reconoció que se moría por una buena polla.
— ¿Lo que dijiste la otra noche? ¿Tú sueñas? No ves que a esta le deben llover los tios con solo chasquear los dedos?
— Pues me lo creo. ¿Para que iba a tener la necesidad de calentarnos sino estuviese a dos velas?
— Le divertirá –contestó Rene encogiéndose de hombros.
— Le dije que se disfrazase de ‘’gatita’’. Y no llegó a decirme que no –al explicarles eso, por unos segundos recordó el momento de la conversación en la que dijo que quería que se disfrazase de puta… Cuantas pajas se hizo recordando esa ``broma´´.
— ¿Cómo quieres que se disfrace teniendo la edad que tiene?
— Hazme caso, subnormal. Pasado mañana cuando vayamos a su casa le tiramos la caña a muerte, ya verás como acaba cayendo. Está deseando que demos el primer paso.


Capítulo 2:
Llegó Halloween, zorra

Santi se quedó boquiabierto al salir de su cuarto ya disfrazado y encontrarse a su madre haciendo un cosplay con semejante traje delante del espejo. Nada menos que un finísimo traje de latex negro que dibujaba cada curva a lo largo de su cuerpo. Era como si la estuviese viendo desnuda, con la mayor parte de sus pechos al aire, a pesar de que los pezones permaneciesen ocultos bajo el negro liso y brillante. Había visto trajes parecidos en multitud de videos porno, y nunca –a pesar de haberla visto vestir verdaderas barbaridades para exhibir sus atributos- la había visto lucir nada igual.
— ¿Te gusta?
— ¡Mama! ¿Qué haces con eso?
— Vi el traje por Amazon y no pude resistirme. Me queda perfecto –parecía satisfecha, mirándose al espejo con cierto brillo de gozo destellar en sus ojos. Se contoneaba, mirando como se le marcaba el culo y las tetas desde diferentes ángulos. Santi no se sentía cómodo mirándola, pero continuó haciéndolo hasta percibir que le debía quedar demasiado pequeño y apretado, como si su gran culo estuviese a punto de hacer explotar la parte trasera del inflexible material oscuro.
— ¿¡Vas a salir así!?
— No digas tonterías, me quedo en casa. Me visto así para mí y… bueno, para asustar a los niños que vengan a pedir caramelos –El hijo de esta hizo una mueca desagradable, como si no le gustase oír lo que acababa de escuchar.
— Mama. ¿Viene alguien a casa? –la aludida se echó a reír como si le acabasen de contar el chiste más gracioso.
— No, cielo. Claro que no.
— ¿No podías haberte disfrazado de otra cosa?
— Como te dije ve este traje por internet y me encantó, no me he podido resistir –pareció querer cambiar de tema, aunque no parecía incómoda en absoluto. Sino todo lo contrario-. ¿De qué te has disfrazado tú?

Santi portaba unos pantalones color carne, con una camisa verde y unos pequeños arneses caseros. Un pico improvisado de cartón y una bolsa para los caramelos.
— Es de un avatar del Fornite.
— Ay, cariño. Como estás con ese juego… Solo espero que tus amiguitos sean más creativos a la hora de elegir disfraz.

Justo en ese momento, un molesto sonido resonó por la casa advirtiendo de que tenían visita. Sus amigos ya estaban allí, esperando en la puerta impacientes con el corazón a punto de salirles del pecho. Marc y Rene no estaban tan confiados en que todo fuese a salir bien, pero el negrata del grupo y su líder les aseguraba que esa noche acabarían logrando hacerla suya.
   Por eso, tras esperar unos segundos a que se abriese la puerta, quedaron ojiplatos y boquiabiertos al ver a aquella voluptuosa pelirroja abrirles la puerta vestida con semejante disfraz. Ni en sus mejores fantasías se habrían imaginado las finas curvas que comenzaban desde sus tobillos hasta sus grandes y poderosas nalgas, surcando sus costillas saltando esos grandes baches que eran sus tetas. Los pezones se le marcaban a través de látex negro y no parecía llevar debajo ningún tipo de sostén, al igual que no parecía llevar ningún tipo de ropa interior en la zona íntima.
— ¡Truco o trato! –musitaron los tres al unísono, comiéndosela con la mirada. La madre de Santi se había acicalado hasta el punto de maquillarse con unos pintalabios rojos oscuros y un sombreado de ojos que la hacía parecer una depredadora natural.
— Truco. No me ha dado tiempo a comprar los dulces. Santi –se volvió hacia su hijo, el cual seguía esperando que sus amigos entrasen al interior y no vio venir la petición de su madre-. ¿Podrías ir al paki a buscar dulces para que pueda darles a tus amigos?
— Pero.. ¡Mama! El paki está lejos –protestó molesto, más por la idea de que ellos se quedasen y él se tuviese que ir solo hasta la tienda. Esperó ingenuamente a que ellos se animasen a acompañarle.
— Ya has oído a la gatita de tu madre, Santi. A por nuestros dulces –se burló Rene oculto bajo su máscara.
— Anda, ve. Cuando vuelvas ya sales con tus amigos.
— ¿Por qué no me acompañáis? –preguntó suplicante, intentando darles pena. Entonces se percató que las bolsas de cartón que llevaban sujetas con las manos ya tenían rebosantes dulces-. ¿Habéis ido a pedir dulces sin mí? –inquirió enfadado.
— De camino aquí, pero no te preocupes que luego seguimos contigo –justificó Rene con una risa burlona. Jonka, por el contrario, ni se molestó en disimular su intención de no acompañarlo.
— Hemos caminado mucho, déjanos descansar un rato antes de salir.
— Toma –exclamó su madre, acercándose a su hijo con el monedero en la mano y le dio suficiente dinero para comprar un cargamento de dulces.

Al agarrar el dinero por auto-reflejo, se dejó acompañar por su amigo negro hasta la puerta, prácticamente echándolo de la casa, sin que a este le importase lo más mínimo el daño que le pudiese estar haciendo al chaval.
— No tengas prisa. Nos apetece relajarnos un rato con tu madre –murmuró, y sin darle posibilidad de rebatirle, lo empujó fuera de una manera poco más que cordial, cerrándole la puerta en las narices.

Cuando Jonka, con un disfraz de calavera blanco y negro, volvió a la sala de estar junto a sus dos amigos, Laia estaba acariciando la cabeza de Rene que, con una mirada alegre, respondía a su pregunta sin andarse por las ramas. Estaba demasiado concentrado mirándole las tetas.
— Que disfraz más molón. ¿De qué es?
— Soy Raptor. A mí me gusta mucho más el tuyo.

— ¿Te gusta? Lo compré por Amazon. ¿Y tú de qué vas, Marc?
— Voy de cosmos.
— Pero si eso es poco más que un pijama –contestó incrédula la adulta, haciendo que el chaval se encogiese de hombros.
— No me apetecía currármelo demasiado. ¿Para qué? No tardaré en quitármelo.
— ¡Eh! No me toques esa parte del disfraz –protestó ella mirando hacia atrás. Rene acababa de estampar su rostro con cara de loco entre las marcadas nalgas de Laia. Intentó empujarlo lejos de este, pero el metió su nariz entre las nalgas de ella y pese a que se resistió, pareció darle cierto gustito por la cara que puso.

— Nos gusta mucho tu disfraz. Oye. ¿Dónde están nuestros dulces? –le reclamaba el esqueleto andante.
— No los tengo. Santi ha ido a por ellos.
— Vas a tener que pagarnos de otra forma.

Entre los tres, la llevaron prácticamente a rastras hasta el sofá, sin percatarse de que Santi había abierto la puerta y accedido sigilosamente al interior, espiando desde detrás del marco de una segunda puerta que había en la entrada, totalmente sorprendido de como su madre se dejaba tratar así.
— ¿Cómo os voy a pagar?
— Hasta que tengamos nuestros dulces, nos vamos a tener que conformar contigo –declaró Jonka levantándose la máscara hasta dejar a la vista la boca y la nariz.
— ¡No toques ahí! –le reprochó Laia, ya sentada con las piernas abiertas y entre las cuales se veía al plástico totalmente pegado contra su coño, marcando la raja como una ventosa debido a la humedad. Jonka estampó un beso con lengua en la boca que ella recibió sin resistencia, mientras experimentaba un laberinto de sensaciones debido a que este también le manoseaba las tetas por encima del látex; Marc, arrodillado frente a ella, le daba mordiscos sobre el plástico que había entre sus muslos junto antes de dar un mordisco sobre el coño de esta y mientras Rene se había apoderado de la mano de Laia, escupía sobre la palma de esta y la usaba para hacerse una paja. Quizás inconscientemente la adulta le comenzó a masturbar, poniendo los ojos en blanco debido a tanto toqueteo.
— Esto no está bien –logró susurrar, extasiada.

— Me encantan estos labios y como se sienten –dijo Jonka desabrochándose de mala manera la cremallera de su pantalón, dejando a la vista un gran cipote de al menos veinte centímetros que, al verlo, Laia solo pudo quedar con la boca abierta de par en par sin dejar de mirarlo.

El líder de los tres, aprovechó este hecho para apoderarse de la cabeza de la mujer que ya había perdido el norte y la forzó a bajar hasta su entrepierna. Los labios carnosos, con aquel pintalabios, envolvieron como si de un condón se tratase la gran verga negra del esqueleto. Al principio con facilidad, mirándose mutuamente a los ojos. A posteriori y a medida que el glande aterrizaba contra el final de su garganta, sus ojos se cerraron y se empañaron de lágrimas.
   Laia se había atragantado al llegar a poco más de la mitad de aquel enorme pollón mientras los otros dos manoseaban el gran culo en pompa de la casi cuarentona. La raja de su coño se seguía marcando a través del látex. Y sus grandes nalgas se movían a un ritmo hipnótico al son de la garganta profunda que le estaba aplicando a la gran polla negra.
   La gatita, hizo un esfuerzo para mirar a los ojos de Jonka, mientras este la forzaba a intentar engullirle el falo. La saliva, espumosa y abundante, se acumuló en los testículos de su violador oral. En el comedor solo se escuchaba el ruido de sus succiones y alguna tos ocasional provocado por un atragantamiento, sumado al de algún fuerte azote que le metían Marc y Rene en el culo, riéndose al ver como ese culo que ya era suyo temblaba.
   El negrata, la aferró fuertemente de sus cabellos pelirrojos, haciéndola subir y bajar muy rápido hasta que el esófago de la mujer consiguió dejar paso al enorme glande.
La madre de Santi creyó desfallecer, sintiendo aquella gran polla atascada en su tráquea pensando que ya no podría sacarla. Podía sentir el vello púbico del chico rozar su labio superior y los peludos testículos en su labio inferior con la boca desencajada. Quiso retroceder, pero durante unos segundos que parecieron eternos y en los que Jonka gemía de placer por saborear aquella garganta profunda, ella no pudo concentrarse en nada más que en aquellos dos dedos presionar contra su coño. Creyó estar loca: Se estaba asfixiando. Iba a morir ahogada y solo podía pensar en que quería esos dedos dentro de ella.
   Comenzó a perder el conocimiento, sus ojos dejaron de ver poniéndose totalmente en blanco, con último pensamiento en aquellos dedos…
— Mira como mueve el culo. Los quiere dentro –se burlaba Rene con mirada de loco, con la polla ya fuera.
— Rómpele el disfraz.

``Si lo rompe me la pondrán meter´´ pensó, de manera irracional, la mente de Laia con ella ya a unos segundos de quedar desmayada. Jonka, tirándola del pelo, apartó la cabeza de si y le pegó unas suaves bofetadas mientras le ordenaba que despertase.
   Laia pegó una bocanada de aire tan rápido como pudo reaccionar, aún atontada por la falta de oxígeno y totalmente enrojecida. De sus labios colgaban hilos de saliva espumosos y espesos que se quedaron pegados a su mentón, cuello y escote.
— No he terminado con tu boca. Cómeme lo de abajo –exigió el negrata. Los labios de Laia comenzaron a chupar los testículos de este mientras le empezaba a hacer una paja. Mientras, los otros dos seguían alargando un momento e impacientando a la mujer. Le manoseaban en culo y el coño a través del material inflexibles hasta que Rene, con la uña, lo perforó justo donde estaba la entrada creando una fisura para romper haciendo que ella gimiese sin reprimirse lo más mínimo. El disfraz después de todo tampoco era de tanta calidad.
— ¡Mmmm! –echó la cabeza hacia atrás para producir aquel grito de placer, y por un momento se olvidó de la polla de Jonka y de continuar masturbándole. Hasta el momento, le había resultado frustrante sentir como la toqueteaban a través del látex. Ella quería tener algo dentro en ese mismo instante.

¿Cuánto tiempo llevaba sin sentir una polla dentro? ¿Meses? ¿Años? Se había masturbado, se había metido los dedos… Pero no usaba consoladores debido a que odiaba lo frio que se sentía. Y por fin tenía la oportunidad de tener una polla dentro, aunque fuese la de unos críos. No aguantaba más, sabía que estaba mal, pero ya le daba igual todo. Creía haber perdido todo autocontrol.
   La yema de los dedos de Marc y Rene forzaron el agujero recién creado sin poder evitar que estos tocasen las húmedas carnes de la gatita en celo. Sentir aquel deseado contacto la hizo ronronear, escondiendo la cara contra la polla y los testículos del negro, saboreando el hedor a testosterona que liberaba el excitado chaval.
— No se la metáis aún. Tiene que suplicar.
— No voy a pediros que me folléis –replicó la adulta con lo que le quedaba de orgullo. Por ahí, sí que no iba a pasar… Se intentó levantarse, tambaleante-. Puede ser que os haya seguido el juego, pero no voy a caer tan bajo como para hacerlo con unos niñatos.

Le fallaban las piernas. Le temblaban y no pudo quedarse en pie, o quizá es que su cuerpo no quería resistirse, con un agujero en el negro entre sus piernas que dejaba totalmente a la vista sus empapados muslos y su coño, el cual estaba dejando un gran charco de flujo vaginal sobre el sofá.
— ¿No quieres? ¿Y esto que es? –musitó, cruel, el líder del trio mientras sus dedos acariciaban la humedad de su sexo. Tan cruel que no llegó a meter los dedos: Ni ese gusto le dio-. Tranquila. No hemos acabado contigo, queda mucho.
— Santi está por venir… -fue lo único capaz de decir, con su mente totalmente concentrada en esos dedos negros acariciando su parte más sensible.
— Entonces deberíamos ir a la habitación, así podremos decirle que te has ido a dormir –de repente, a Laia le pareció la más buena idea que le podían haber propuesto-. Allí te daremos esas pollas que tanto necesitas.
— Solo… Solo si lo hacéis con condón.
— No tenemos condones.
— Yo sí… Están en esa cajita de ahí, escondidos… -Jonka se apartó de ella y sacó una retahíla de sobres en una caja de la sala de estar. Santi ni sabía que habían estado todo el tiempo allí.

Estaba ahí escondido, llorando de la frustración y sin atreverse a intervenir, vio impotente como la ayudaban a levantarse y se la llevaban –su madre apoyada en Marc y Rene hacia la habitación de esta-, sus dos ``amigos´´ la manoseaban durante el camino, haciendo que la excitada mujer dejase un rastro de gotas de flujo por el suelo sin darle oportunidad a enfriarse.
   Cachonda perdida andaba de puntillas, casi arrastrando los pies, mientras la mano de René jugaban con su ano y sus uñas rascaban placenteramente la frontera con esa zona prohibida. El destrozado disfraz de látex estaba cada vez más destrozado y se agrandaba más y más.
   Jonka los seguía, con los condones en la mano, y observó hacia donde estaba Santi, mirándolo directamente a los ojos, y sonrió bajo su máscara justo antes de seguir a los amigos con la zorra que se iba a follar justo en ese momento.

Santi los siguió, a una distancia prudencial sin atreverse a admitir que estaba allí, como si aún fuese un secreto. La sorpresa fue que en lugar de llevársela a la habitación de ella… ¡Se la llevaron a la suya!
— Aquí no –suplicó ella, dejándose guiar, a pesar de que acabaron entrando en el cuarto de su único hijo.

Jonka, con malicia, dejó la puerta entreabierta sin cerrarla del todo. Dejando una pequeña ranura vertical para que este pudiese presenciarlo todo.

Laia quedó sentada contra la cama, frente a los tres intrusos que se estaban quitando los pantalones, permaneciendo únicamente disfrazados de cintura para arriba y con las pollas totalmente tiesas frente a ellas.
   Inconscientemente se abrió de piernas a ellos tres y, sin saberlo, también para su hijo; ya más serena al haberse recuperado de la falta de oxígeno. Se sintió extasiada de nuevo, al ver tres duras pollas, todas de un tamaño mayor del que consideraría normal preparadas para perforar sus orificios. En ese momento no le importó que fuesen tan jóvenes como su hijo, no le importó si estaba bien o mal, solo quería tenerlas dentro de sí.
— Empieza a chupar, venga –ordenó Jonka.
— Mámame la verga –Rene tomó la iniciativa agarrándola de la nuca y guiándola hasta su rabo. Las dos manos de la pelirroja comenzaron a pajear a los otros dos, pero al sentirse incómoda sentada en la cama y entender que eran demasiado bajos, se arrodilló frente a ellos. Con un giro de cuello su melena rojiza voló entre los tres y empezó a mamársela al mexicano justo antes de que Jonka la agarrase del pelo y reclamase su boca contra su ya humedecido glande.

``Sin duda esta es monstruosamente grande… No creo que me quepa´´ pensaba Laia mimando en especial esa polla. Nunca había visto una tan enorme… Ni de lejos.
   Marc también se sintió celoso, y le espetó a que se la chupase a él también. Al principio solo chupaba los glandes y dejaba que la punta de su lengua jugase con esos prepucios de sabor salado. Pero los tres comenzaban a impacientarse, y cuando a cada uno les volvía a tocar en el rápido intercambio de esa boca, la forzaban a tragar más y más profundo.

   Rene fue el primero en meterla hasta el esófago de ella, haciéndola toser y poner los ojos en blanco. Cuando la madre de Santi se apartó y empezó a engullir la de Marc, la de sus dos amigos ya estaban totalmente impregnadas de la saliva de ella. No había querido darse cuenta hasta el momento, pero se empezó a percatar en ese momento… Solo había estado con su exmarido, el padre de Santi, nunca había experimentado ``eso´´. Descubrió que le encantaba se tratada de esa manera, era demasiado morboso…

Rene escupió sobre su culo, pillándole por sorpresa, y con suavidad, empezó a meter sin prisa pero sin pausa el dedo central en su culo haciendo que toda su piel se erizase. Nunca le habían metido el dedo dentro, y encima, a modo de garfio, le hizo levantarse.
— ¡Saca el dedo de ahí! –exclamó intentando darse la vuelta, pero justo en ese momento Rene empezó a comerle el coño aprovechando que esta tenía el culo en pompa. La nariz y los labios del latino quedaron totalmente enterrados en el humedecido sexo de ella, mientras esta era forzada a mamar las dos pollas restantes.

Laia se aferró, roja por la falta de aire, a las caderas de Jonka clavándole las uñas mientras la lengua de René le lamía desde el clítoris hasta el interior de su coño como si fuese un gato.

— ¡Uff…! –gimió temblorosa disfrutando de semejante comida de coño. Sus ojos quedaron en blanco, pensando que quería dentro una polla ``ya´´, en ese mismo instante.
— ¿Quieres que René te la meta?
— Sí… La necesito dentro.

El mencionado separó su boca del desesperado coño y se puso en pie junto a ella.
— De rodillas –ordenó este haciéndola inclinarse. Las dos rodillas de esta se clavaron en la alfombra con los pies formando una v. Su coño se abría y se cerraba, como si respirase, y continuaba goteando mientras Rene se agachaba junto a ella y clavaba la polla contra los labios exteriores de esta.
— El condón… El condón o esto se acaba aquí.
— Antes suplica que quieres que te follemos.
— Folladme… Usad mi coño. Ya no aguanto más…
— Buena zorrita –dijo Rene rompiendo con frenesí el envoltorio de la goma y colocándose el preservativo. Su glande encapuchado se metió entre sus labios y ella enterró el rostro contra la alfombra. La fue penetrando lentamente, mientras su mano derecha separaba sus nalgas y su dedo pulgar se metía dentro de su ano.
— No toques ahí… -volvió a protestar ella, pero no dijo nada más. Levantó el rostro y se mordió el labio, abriendo la boca y los ojos cuanto más hondo se la metía. Empezó a gemir y fue aumentando el grito hasta que se la clavó hasta el fondo.

— ¡Ahh! ¡Mmmm! ¡AAAHHHH! –hubo un choque entre las nalgas de ella y el pubis de Rene. Solo la había empujado hacia adentro, pero fue en ese momento cuando empezó a meterla y sacarla sin tregua-. ¡Uff! ¡Ahhh! Que rico. Dios mio… Vaya polla. Más fuerte… Me voy a correr. ¡Me corro!
— ¿Tan rápido, perra? –se sorprendió Rene.
— Es muy grande… Me voy a correr muy fuerte. No pares… No pares –Laia no se estaba refiriendo al tamaño del miembro, sino del orgasmo.
— ¡No dejes que se corra, Imbécil! Que tenemos que disfrutar nosotros también.
— ¡No puedo parar! –rugió Rene apretando las dos nalgas y metiéndola y sacándola furiosamente a pesar de que Jonka le intentaba empujar fuera de ella. La tenía tan bien agarrada que bastaron las pocas embestidas que le dio para hacer que llegase inevitablemente al orgasmo como una loca salpicando un cuantioso y abundante liquido trasparente.
— Se ha corrido la muy guarra…

El condón de Rene permanecía con el deposito vacío. La extasiada pelirroja estaba con la cabeza y las tetas apoyadas contra el suelo y con las rodillas fallándole, con el culo en pompa temblándole del placer. Los espasmos no pararon, incluso cuando Jonka la hizo girar para dejarla abierta de piernas hacia él con el condón pinzado con sus dedos negros.
— Este condón es muy pequeño para mí. Te la meto sin condón.
— No… Sin condón no.
— Venga va… Que me correré fuera.
— Eso no te lo crees ni tú –dijo mordiéndose el labio-. Trae que te lo pongo.
— Se va a romper…
— No podemos hacerlo sin condón –Laia agarró el preservativo y desde aquella posición tan desinhibida intentó ponérselo.
— Me apreta mucho…
— Si la quieres meter no te queda otra…
— Se va a romper.
— Pues pondremos otro… -pensó totalmente cachonda. A pesar de haberse corrido tan intensamente, no quería parar. Sentía que podía sentir mucho más.
— Y una mierda… Si se rompe te voy a follar hasta que me corra.
— Estos condones son muy resistentes, no se van a… ¡Ahhh! Vaya pollón. Me vas a romper… -El negro solo había apoyado el glande contra los labios interiores de ella.
— Mierda está muy apretado.
— Tú la tienes demasiado grande… Vas a romperme la vagina.

Jonka agarró ambas piernas de ella y las estampó contra los hombros de la pelirroja.
— ¡Así no! ¡Me vas a partir! –exclamó ella intentando apartarse. Él la tenía demasiado grande y esa posición era para meterla muy hondo.
— Eso quiero, zorra. Partirte el coño –rugió Jonka apoyando todo su peso contra los muslos haciendo que el coño se abriese de par en par, la punta no podía ni meterse, y no era por falta de lubricación ya que su sexo estaba hecho agua; pero él presionó su cintura contra la entrepierna de ella y se acabó metiendo poco a poco al principio. A diferencia de Rene, el negro la metió rápido, potente y hasta el fondo de una sola embestida.
— ¡Ay! ¡Dios! –gimió ella abriendo la boca de par en par, poniendo los ojos en blanco. Sacó la lengua del placer-. Me estás rompiendo.
— Está demasiado apretado. Se va a romper el condón –dijo soltándole los muslos y agarrándola del cuello. Le había gustado verla asfixiada, se ponía muy sexy.
— No me digas eso…
— Quiero que se rompa y follarte al natural.
— ¿Quieres que quede embarazada? –en respuesta, Jonka la sacó casi por completo y la metió con una fuerte empuje hasta el fondo de nuevo, clavando el glande engomado contra el cuello uterino de Laia, el cual nunca había sido alcanzado-. ¡Ahh! –Otra embestida-. ¡AHH!! –Otra más-. ¡Dios! ¡Mio! ¡Mmm! –Las embestidas empezaron a ser seguidas, sin dejarle a decir nada más. Solo podía gemir sin sentido alguno-. ¡Lo… Vas… a… romper!
— Quiero llenarte con mi lefa, así serás mi puta.

Plas, plas, plas, plas. El húmedo chapoteo resonó por toda la habitación, con Rene y Marc mirando impresionados semejante espectáculo. Pese a ser su madre, Santi se estaba pajeando mirando desde fuera. En aquel momento no veía a su madre, sino a una hermosa hembra violada por un negro cabrón y gozándolo como la fémina que era.
   Plas, plas, plas, plas. La alfombra de Santi estaba manchada con un manchurrón transparente, que cada vez era más abundante. El coño de Laia era una boca insaciable que escupía líquido, sin irritarse ni saciarse. El temblor de aquella follada parecía transmitirse por las paredes. Pero lo más irónico, era que lo más excitante para Laia, el culmen del morbo, fuese que el condón estuviese a punto de romperse y que Santi los pudiese descubrir.
— Creo que se ha roto.
— ¡No…!
— Se ha roto…

Rugió él. No era cierto, no se había roto. Pero aumentó el ritmo como si estuviese haciendo fuego con su coño hasta que se acabó desgarrando. El glande y el prepucio quedaron al descubierto haciéndole sentir tan apretado que lo hizo querer correrse en ese mismo instante.
— Me corro dentro de ti.
— ¡¡¡¡No!!!!
— ¿Recuerdas lo que me dijiste? Que serías mi puta. Esto es lo que pasa por ser una calientapollas.
— ¡Ahh! ¡Ahhh! ¡AAHHH! ¡Dentro no! ¡Correte fuera!! ¡AHHH!
— Te voy a preñar, guarra –apretó sus manos en torno a su cuello, haciendo que se pusiese roja. Podía respirar, pero estaba demasiado concentrada en el placer que sentía-. Dices que no pero lo disfrutas como una perra.
— Aguanta un poco. ¡Me estoy corriendo! ¡Me voy a correr! –rugió ella con dificultad, llegando al climax de su excitación-. ¡Me corro! ¡Diooooos!

Las nalgas de Jonka se tensaron inconscientemente, mientras sentía ese placer explosivo en los cojones y notaba como se vaciaba dentro de ella. Al mismo tiempo, Laia tensó las piernas y volvió a sufrir otro squirt, este de mucha menor cantidad de líquido, mientras notaba un calor abrasante en lo más profundo de ella.
— Creo que ya no vamos a necesitar más condones. Te dije que se había roto –se burló Jonka.
— Demasiado… rico –musitó ella, totalmente ida y meándose sobre la alfombra del placer. No lo entendía. ¿Cómo unos chicos tan jóvenes podían follar tan bien?
— ¿Mira a la muy guarra? Se está meando.


Los tres se rieron, y Marc, que no pensaba quedarse con las ganas, la ayudó a levantarse y la empotró contra la cama de Santi. No le gustó la idea de meterla donde ya la habían metido sus dos amigos, así que aprovechando que tenía el culo en pompa, escupió sobre su culo al tiempo que lubricaba su propio rabo.
— No… Por ahí no… -protestó débilmente, y débilmente gimió al sentir aquella polla desnuda penetrar su culo.

Lo hizo lentamente, sabiendo que podía dolerle, acertando por completo en el ritmo. Lo hizo tan suave que fue raro y placentero para ella. Apoyó las dos plantas de los pies sobre la cama quedando agachado de cuclillas sobre ella mientras se la metía.
   La presión que ejercía hizo que mucho del semen que había dentro de ella saliese lentamente contra el colchón de Santi.

Plas, Plas, Plas, Plas…
— ¡Ah! ¡Ah! ¡Ayyy! ¡Ahhh! –Por cada embestida, un gemido. Marc la agarró del pelo, tirando de él para poder mirarle a la cara. La insaciable hembra lo miró a los ojos, abriendo la boca y sacando la lengua, fue instintivo que el chico disfrazado de cosmos le escupiese dentro y luego le metiese el dedo dentro de la boca. Ella lo lamió, totalmente metida en su rol, saboreando ese nuevo placer anal que nunca había experimentado.
— ¿Qué tal si continuamos en tu habitación? –propuso Jonka aburrido, su polla no se levantaba por el momento, pero lo haría cuando fuese necesario-. Podría volver tu hijo.

Santi salió corriendo hacia un lugar donde no lo pudieran ver dentro de la casa, con el corazón a mil. Tenía la sensación de que todo eso era un sueño y no podía ser real. No, era todo lo contrario, era irreal.


Capítulo 3: Esclava sexual de personajes del Fornite.

— No grabes… -pidió ella mientras se tapaba su cara con una mano mientras que con la otra sujetaba la polla negra semi erecta.
— Pues deja de mamar –dijo Jonka riéndose, mirando de reojo a los otros dos que estaban descansando.
— Soy una mala madre…
— Aquí estás, mamándole la polla al amigo de tu hijo –mientras decía esto, se le puso dura del todo y ella se vio forzada a intentar hacer otra garganta profunda pero, sin que nadie le presionase, no conseguía llegar a más de la mitad.
— Mira a la cámara mientras me comes la polla.

Ella obedeció, era demasiado sumisa… Y ellos lo estaban disfrutando. Ella también.

***


Chap, Plas, Chap, Plas, Chap, Plas… Aún con la puerta cerrada y sin poder ver nada, Santi podía escuchar todo lo que pasaba dentro de la habitación. No podía escuchar los gemidos de su madre porque le habían dicho que su hijo había llegado y pese a no ser capaz de dejar de follar, intentó lo imposible para no ser descubiertos…
— Nos va a oír… ¡Ahhh! –logró reprimir mayor parte del gemido, provocado porque Rene le dio un tirón de pelo mientras se la metía hasta el fondo del culo. Laia se mordió los labios, mientras sus tetas enterraban la cara del esqueleto que estaba bajo ella penetrándola con su gran cipote negro. Aún tenía el coño aceitoso el coño con el semen de aquel semental negro-. ¡Nos va a oir!
— Pues para de follar. ¿Quién te obliga?

Rene se apartó, dejándole el culo abierto y montada encima de Jonka. Sorprendentemente, empezó a botar encima del negro auto empalándose ella sola.
— No puedo más… No puedo más… Ya ni puedo correrme –seguía follando en un vano intento de volver a correrse, pero no podía, así que dejó de hacerlo. Ya sin aliento. No se lo creía. ¿Cómo podía seguir lubricando tanto si le habían dado tanto y tan duro?

Se dejó caer a un lado de la cama, completamente exhausta sin poder mover un músculo. Jonka, que no parecía querer dejarle descansar, se coló entre sus piernas y se dispuso a metérsela de nuevo.
— No puedo más… Para.
— Yo sí.

Toc, toc…
— ¿Mama? –Santi intentó abrir la puerta, pero habían puesto el seguro y no pudo.
— ¿Sí, cielo? –inquirió ella, intentando sonar lo más tranquila posible.
— El paki estaba cerrado. ¿Dónde están Jonka, Rene y Marc?
— Se fueron a casa, porque tardabas demasiado.
— ¿Te pasa algo, te noto la voz rara?
— … -Santi escuchó algo, pero no supo interpretar que era. Era que Jonka se la acababa de clavar hasta el fondo. Pudo reprimir el gemido al morder el negro hombro del amigo de su hijo.

Este agarró por las mejillas la cabeza de la pelirroja y le empezó a besar con lengua su sucia boca. Con una intensa follada sin gemido alguno, aún así, la cama crujía y el chapoteo era imposible de ignorar.
   Chap, chap, chap, chap… El húmedo chapoteo se fue volviendo más agresivo y frenético.
— ¿Qué es eso, mamá? ¿Qué haces? –Su voz iba a quebrar. Se sentía muy mal, ni siquiera sabía porque estaba allí, frente a esa puerta.
— Estoy… haciendo… ejercicio. Es la mejor hora, cielo. Vete a la cama… -Chap, chap, chap… ¡PLAS, ¡PLAS!, ¡PLAS!.
— Me corro dentro de ti, otra vez…


La mala madre ya ni se molestó en protestar, se limitó a dejarse hacer totalmente exhausta. A pesar de no poder correrse, era increíblemente placentero.
— ¿Qué haréis si quedo embarazada?
— Felicitar a Santi por tener un hermanito.

Rene se acercó con la polla casi dura, a pesar de tener los testículos vacíos no parecía tener suficiente de ella.
— No… No más.
— Bien que lo disfrutas, perra.
— Estoy demasiado cansada, dejadme descansar… ¡Ahhhh! ¡Uff…! No puedo resistirme a vuestras pollas... –susurró con un hilo de voz, mientras Rene se la follaba sin que ella moviese un músculo. Marc pareció no poder esperarse y se subió encima de su pecho, sentándose sobre sus erizados pezones. Y se empezó a pajear sobre su cara…

En algún momento, Laia perdió la consciencia aunque se la siguieron follando.

***

Los tres salieron de la habitación, Santi estaba sentado en el sofá, mirando a la nada. No le apetecía nada… Su polla estaba tiesa bajo el pantalón.
— Ya hemos acabado con tu madre. No te enfades… Estaba demasiado buena, y es demasiado guarra. Nos estuvo calentando desde hace tiempo y estas son las consecuencias. Hasta luego, tio.

Santi caminó hacia la habitación de su madre y abrió la puerta. Un fuerte hedor a semen, sexo y sudor salió de él. Encendió la luz y descubrió a su madre apoyada, contra el cabezal con los ojos abiertos y totalmente idos. Repleta de manchas de semen todavía en estado líquido, y un montón de lefa saliendo de su vagina y su boca manchando las sabanas de la cama.





Fin ( ͡° ͜ ʖ  ͡° )
 



Por Zorro (www.losrelatosdezorro.blogspot.com.es)


20 comentarios:

  1. Este relato, debido a su simpleza como relato corto o ''superficial'', es mucho más fácil de escribir. No puede ni compararse con un relato con dialogos ''realistas'' y donde se busquen cosas que tengan una lógica creible.

    Eso no quiere decir que estos relatos no sean morbosos ni se puedan disfrutar. Espero vuestras críticas, si veo que gusta este formato intentaré hacer el número máximo QUE ME SEA POSIBLE estos dos meses antes de continuar con ''bienvenido a la familia'' en enero-febrero.

    Agradecería críticas constructivas, tanto para lo bueno como para lo malo. Que no os sepa mal.

    Un abrazo y ¡¡DISFRUTAD!!

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    1. A ver, como formato de entretenimiento rápido, el relato cumple muy bien. Es directo, va al grano y entrega lo que promete. Obviamente, es peor que los relatos que has trabajado más, menos creíble y menos consistente, pero como bien señalas también por eso es menos demandante. Así que creo que ha conseguido un buen balance entre ambas facetas. Y algunos de los gifs que has puesto son especialmente buenos, me ha encantado el de la chica que escurre semen tras la mamada. Ojala supiese quien es jajaja

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  2. Pues será simple, pero en mi humilde opinión es un relato muy cuidado, con mucho morbo y ganas. Muchas gracias por el esfuerzo :D

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  3. Otra ves zorro,te felicito por esta nueva entrega.
    Es corto como has dicho pero tiene el morbo suficiente y para mi es creíble en el sentido que Laia los venía provocando hace tiempo a los amigos de su hijo y tarde o temprano ella "creo" deseaba que sufriera de placer las consecuencias.
    Con esos gifs creas mucho y ayuda bastante para que el lector se imagine y fantasee(en el caso mio). Más la ayuda de la escritura,le das mucho sentido al relato.
    Desde que empesaste poner gifs o imágenes a tus relatos explota el erotismo al máximo.
    Y volviendo con este relato de "halloween" me gustó leerlo y fue al grano pero antes de ir "al grano" tiene desarrollo la historia así que sigue para adelante con los relatos cortos y me puedas cumplir con el número 7 jejeje.

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  4. Tu mejor relato, así son los que me gustan a mi sin tanta presentación y diálogo de personajes, yo leo relatos eróticos para pajearme de lo contrario leeria una novela

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  5. Hola zorro, se podría decir que el relato está bien y que consigue lo que pretendías, PERO, tengo la impresión que este relato lo podría haber escrito "cualquiera".
    Me refiero con cualquiera a que consiguiendo ser excitante y morboso, le falta toda esa introducción que te diferencia a ti de otros escritores, ese tratamiento de los personajes de inicio que hace que te metas en el relato, que veas como se va preparando la historia hasta llegar a la chicha.
    Hay gente que prefiere ver el trailer y otros que prefieren ver la película, yo soy de los segundos.
    De todas formas me parece perfecto que entre historias largas metas algún relato corto.
    Por cierto, el relato que escribiste de la chica del gimnasio si me pareció muy muy bueno aun siendo una historia corta, quizás a este le han faltado un par de cosas de inicio para hacer otro relato redondo.

    Fer33

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    1. Sí... Tal vez me mentalicé tanto en no alargarlo ni meterle paja que me faltaron algunas escenas más. Muchas gracias Fer, un abrazo!

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  6. Hola Zorro, primero felicitarte por el relato (Has conseguido contar algo de manera breve y concisa).
    Aunque has mejorado bastante desde la última vez que te leí, me gustaría hacerte una observación, siempre desde mi punto de vista.
    Los dialogos, según los veo, son para darle agilidad a la narración y hacerla más amenas. No soy enemigo de las acotaciones, pero sí de las acotaciones largas.
    Tendemos a querer dar demasiada información al lector sobre como se mueven, como reaccionan los distintos personajes y esto le quita fluidez a la narrativa. Sé que tu estilo es pormenorizar las cosas y tal, pero en los dialogos te haces más mal que bien.
    Un saludo y me alegro que las vacaciones hayan sido cortas.

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    1. ¡Muy buenas, Machi! Antes que nada muchas gracias por comentar y iluminarme con esos aspectos técnicos. Mis fallas más monumentales quizá son mis acotaciones extensas y mi falta de descripción sobre personajes y el entorno.

      Lo tendré en cuenta para este próximo relato, y de nuevo, muchas gracias por apoyarme comentando.

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  7. PRIMERA OPINIÓN.-
    Nosotros calificamos los Relatos Eróticos, en 2 tipos; Los MALOS y los BUENOS.
    (Jajaja)
    Y sin duda este relato es de los MUY Buenos.
    Es creativo, divertido, fresco, conciso, Morboso, y tiene mucho Erotismo de calidad.

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  8. SEGUNDO OPINIÓN.-
    Respecto a si es relato corto o largo, para nosotros;
    -¡NO tiene la menor importancia!
    Mientras sea BUENO, como este lo es.

    Se agradece que el autor avisara que sería un relato corto, solo para que NO esperaran cosas muy elaborados, pero temo decirle que “!Se equivocó!”
    Pues gracias a que “EL” se ha ido DESARROLLANDO como escritor, le bastaron unos pocos renglones, para que los lectores entendiéramos y sintiéramos a los personajes y las escenas, sin restar en nada la calidad.

    Y creo hablar por todos al decir que nos resultaron muy gratificantes, te FELICITAMOS.
    Saludos desde México de Federico y Señora.

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  9. TERCERO OPINIÓN.-
    Tenemos muchas, pero Muchas, escenas consentidas.
    Esperen ya dijimos que son MUCHAS.
    Pues si son MUCHAS!”
    MUCHAS estas son solo algunas
    Primero mencionaremos las que disfrutan las mujeres, eso lo hago por caballero y por qué las tengo en un lado, vigilándome (Jaja)
    1.-Exibirnos nos encanta! Que no entienden que gastamos FORTUNAS! De dinero, En ropa y maquillaje, para andar de calienta huevos! Así que ver que un personaje lo haga y se imponga pese a la crítica de sus hombres, nos da mucha risita.
    ESCENA #1.- ¿Te has tocado pensando en mí? muchas veces Me halagas dijo ella, sin sonrojarse siquiera, Para sorpresa se volvió hacia él se inclinó Aquí tienes material para que te desfogues, Si me quieres dar material sacó su móvil y empezó a grabarla.
    -¡Oye! No Jonka no me grabes No me gusta Es para desfogarme, Laia se puso seria mirándolo fijamente Si hago algo sexy ¿Pararás? sonrió disfrutando de aquel juego Se inclinó hacia delante de nuevo esta vez frente a la cámara y ‘’lamió’’ el aire enfrente de la lente ya tienes, Y como publiques esto en alguna página cochina me enfadaré mucho! Creo que tienes algo en mente pero no te atreves…? No quiero que te molestes realmente me gustaría verte de esa manera, ¿Qué es? que soltase aquello sin miedo alguno “!De puta!” ¿Qué? Lo dijo tanto al mismo tiempo como pregunta y como carcajada, Como si no se creyese lo que acababa de oír De puta…!? a tu edad Necesitas una novia que te mené las bolas y te las exprima, Además No sé cómo puedes ser tan atrevido.
    ESCENA#2.- al salir de su cuarto y encontrarse a su madre con semejante traje! delante del espejo, Nada menos que un finísimo traje de latex negro que dibujaba cada curva de su cuerpo, Era como si la estuviese viendo desnuda con la mayor parte de sus pechos al aire haberlo visto en videos porno, NO la había visto lucir nada igual exhibir sus atributos, vestir con esa barbaridad ¿Te gusta?
    ¡Mama! ¿Qué haces con eso? Me queda perfecto, parecía satisfecha mirándose al espejo con cierto brillo de gozo destellar en sus ojos Se contoneaba mirando cómo se le marcaba el culo y las tetas desde diferentes ángulos, Santi no se sentía cómodo mirándola percibir que le debía quedar demasiado apretado como si su gran culo estuviese a punto de hacer explotar la parte trasera, ¿¡Vas a salir así!? No digas tonterías Me visto así para mí y bueno para…? El hijo hizo una mueca desagradable como si no le gustase oír lo que acababa de escuchar, ¿No podías haberte disfrazado de otra cosa? Como te dije vi este traje y me encantó no me he podido resistir, no parecía incómoda en absoluto, Sino todo lo contrario

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  10. 2.- Esta nos encanta (Dicen mi esposa y Comadre) que se impongan de manera brusca, (física) simplemente es muy estimulante dicen.
    ESCENA#3.- Por auto-reflejo se dejó acompañar por el negro hasta la puerta, prácticamente echándolo de la casa, sin que le importase lo más mínimo el daño que le pudiese estar haciendo, No tengas prisa Nos apetece relajarnos un rato con tu madre murmuró, y sin darle posibilidad de rebatirle lo empujó fuera de una manera brusca, cerrándole la puerta en las narices
    ESCENA#4.- ¿Dónde están nuestros dulces? le reclamaba Entre los 3 la llevaron prácticamente a rastras hasta el sofá, No los tengo Santi ha ido a por ellos, Vas a tener que pagarnos de otra forma, sin percatarse de que Santi entro -totalmente sorprendido de; ¡como su madre se dejaba tratar así!, (aplausos de pie) ¿Cómo os voy a pagar? Hasta que los tengamos nos conformamos contigo declaró ¡No toques ahí le reprochó, ya sentada con las piernas abiertas el plástico totalmente pegado marcando la raja.

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  11. 3.- Disfrutamos mucho las luchas internas que escribes en tus personajes femeninos, (cuando NO son eternas) siempre y cuando “!sucumban a la PASIÓN!”, pues de NO ser así, ¿pues para que escribir de mujeres Santas?, NO apetece. (Pido disculpas, por estar rodeado de 2 golfas)
    ESCENA#5.- Tiene que suplicar -No voy a pediros que me folléis!” replicó la adulta, con lo que le quedaba de orgullo Por ahí sí que no iba a pasar, Se intentó levantar tambaleante, Puede ser que os haya seguido el juego pero…? no voy a caer tan bajo como para hacerlo con unos niños, Santi está por venir, fue lo único capaz de decir con su mente concentrada en las caricias a su parte más sensible, Allí te daremos las pollas que tanto necesitas Solo… si lo hacéis con condón, ¡No tenemos! -vio impotente como se la llevaban Cachonda perdida andaba de puntillas arrastrando los pies, !Aquí no suplicó ella dejándose guiar a pesar de que entraron al cuarto de su hijo, los 3 intrusos se quitaron los pantalones Inconscientemente, se abrió de piernas a ellos extasiada al ver 3 duras pollas.

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  12. 4.- el EXHIBICIONISMO FORZADO, nos estimula bastante, además que es un tópico que muy pocos literatos logran plasmar de manera exitosa, y TÚ eres uno de ellos, felicidades por esta escena.
    ESCENA#6.- -¡No grabes…!!! Pidió ella mientras se tapaba su cara con una mano, mientras que con la otra sujetaba la polla negra, Pues deja de mamar Puta! dijo riéndose mirando de reojo a los otros 2, Soy una mala madre -Aquí estás mamándole la polla al amigo de tu hijo, mientras decía esto ella se vio forzada a hacer otra garganta profunda, pero sin que nadie le presionase, Mira a la cámara mientras me comes la polla.
    Ella obedeció era demasiado sumisa ellos disfrutaban y Ella también, Le dijeron que su hijo había llegado, ¡y no fue capaz de dejar de follar! ¿Nos va a oír? logró reprimir el gemido provocado porque le dio un tirón de pelo mientras se la metía hasta el fondo del culo, Laia se mordió los labios sus tetas enterraban la cara de negro que estaba bajo ella penetrándola con su gran cipote, ¡Nos va a oír! Pues para de follar ¿Quién te obliga? se apartó dejándole el culo abierto y montada encima de aquel semental negro, Sorprendentemente empezó a botar encima del negro auto empalándose ella sola.

    ¡Viva el triunfo de la PASIÓN!

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  13. 5.- Y el colofón final, fue simplemente delicioso, la describes con un, erotismo, morbo, humillación, dominio, pasión, etc… es para leer y releer muchas veces.
    ESCENA#7.- Los 3 salieron de la habitación, Santi estaba sentado mirando a la nada
    -Ya hemos acabado con tu madre, Estaba demasiado buena y es ¡demasiado guarra! Nos estuvo calentando y estas son las consecuencias, Santi caminó hacia la habitación abrió la puerta, Un fuerte hedor a semen sexo y sudor salió de él, Encendió la luz y descubrió a su madre apoyada contra el cabezal, (aplausos) con los ojos abiertos y totalmente idos, Repleta de manchas de semen todavía en estado líquido, un montón de lefa saliendo de su vagina y su boca.

    - te quedo excelsa, fue quizás como la salida de 3 toreros exitosas, al salir de una plaza de Toros, para ser aclamados por el Público.

    - el TRIUNFO y la DERROTA en una sola escena.
    Como dijimos simplemente excelsa, esta escena.

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    1. Me alegro mucho de que les haya gustado. Espero que este próximo relato consiga superarlo xD

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  14. Holaaaa, buenisimo el relato, gracias........

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  15. Genial maestro, cumple claramente con su función. Solo una pregunta, de dónde has sacado la última imagen?...
    Slink

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    1. Autor de mangas: shinozuka yuuji. Tiene bastantes de netorare y su nivel de dibujo como se puede ver es muy bueno, especializado en milfs de pechos grandes. Ese manga en concreto creo que no está traducido al español, y lo puedes encontrar aquí: https://e-hentai.org/g/1301301/c997d2068e/

      Un saludo!

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