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sábado, 23 de septiembre de 2017

Dos hembras en Villamacho 2.III (Twister y campeonato)

·  Prologo  ·
Raúl, aprovechando que su padre no estaba casa, invitó a los tres hijos de Sandra, incluyendo a esta misma. Pasaron una muy buena tarde bañándose en la piscina pero, al ver que sus dos hijos menores –Pedro y Jaume-, se metieron dentro de la casa para jugar a la consola a espaldas del resto de adolescentes. Decide invitar a los cinco amigos de sus dos hijos a que pasen la noche en su casa para demostrarles, tanto a sus dos hijos como al resto de sus invitados, que no hacen falta máquinas para divertirse.
   La madurita aprovecha que su marido y su yerno dormirán fuera para pasarlo bien tanto con ellos como con sus hijos. Lo que ella no sabe es que los adolescentes aprovecharán cualquier excusa para follarse tanto a la madre como la hija, queriendo emputecerlas, conquistarlas y convertirlas en propiedades para su uso exclusivo   Todos los asistentes pondrán de su parte proponiendo juegos que en principio no tienen nada de sucio e inmoral, pese a que los propios adolescentes se encargarán de pervertirlo todo.

¿Se darán cuenta ambas mujeres de que están rodeadas de lobos antes de que sea demasiado tarde?
Empezarán nueve veces distintas, jugando a nueve juegos distintos… terminando con nueve finales diferentes, buenos para ellos y no tanto para ellas. ¿O sí?
Todo esto mientras el hermano mediano, Pedro, es testigo de la decadencia y la corrupción de su madre y su hermana. Al darse cuenta de que es inevitable… ¿Podrá hacer algo para impedirlo? 





Capítulo 2: Los adolescentes de Villamacho

Parte 3: Casa de juegos…








3.0: De camino a casa (Introducción)


Nueve siluetas recorrían las oscuras calles ubicadas entre las casas de Raúl y Sandra. La madurita milf, caminando entre el resto, parecía ignorar las miradas que le lanzaban los cinco adolescentes. Para cambiarse de ropa, había elegido un pantalón tejano complementada con unas cómodas bambas blancas y una camisa de manga larga, la cual no conseguía reducir su busto ni disimularlo.
   Si los jóvenes no tenían suficiente con la madre, únicamente dejaban de lanzarle miradas lujuriosas para acribillar el culo y los pechos de la hija, la cual al contrario que su madre llevaba unos ajustados shorts y una camisa de tirantes que le formaba un escote exageradamente grande. ¿Cómo dos mujeres que sin estar delgadas ni llegar a estar rellenitas, podían poseer con aquella magnífica figura tan grandes ubres?
   Los únicos chicos que no las miraban eran los dos hermanos, Pedro y Jaume, que por motivos diferentes estaban por otras cosas. Mientras el hermano más pequeño fantaseaba con ponerse a jugar a la consola de Raúl nada más llegar a su casa. El hermano mediano se limitaba a estudiar todo lo que se pudiese observar de Alex, Raúl, Santi, Domi y Chuki.


Miraba como estos intercambiaban miradas, como sonreían, como hacían comentarios que aunque a primera oida no parecían maliciosos, era muy posible que escondiesen sus verdaderas intenciones.
   Su hermana Olivia estaba todo el rato callada, limitándose a escuchar y ocultar sus pensamientos para sí misma; mientras que la madurita hablaba animada con sus cinco invitados. Ya había oscurecido, y por lo tanto no quedaba demasiado para la cena… Aún así nadie hablaba de ella. Aunque fuese evidente que algo cenarían, el único tema de conversación eran los juegos y sus reglas. Todos parecían tener muy claro que era lo que preferían, y aunque las propuestas eran muchas y la cuarentona parecía darle igual –pues todo le parecía interesante y divertido-, solo se eligió una de ellas…

3.1: Vamos a jugar al… ¡Twister!

— Todos esos juegos que habéis propuesto están muy bien. Pero seguro que al que voy a decir yo no habéis jugado nunca y os lo pasáis muy bien… -exclamó la cuarentona, cruzando la primera la verja metálica para entrar en su propio jardín. Los adolescentes la siguieron, siendo sus tres hijos los últimos en pasar.
— ¿Cuál es?
— ¡Twister! –musitó presentando el juego con tono jocoso. Muy posiblemente no habían oído hablar de él, y aunque no fuese un invento relativamente nuevo, tampoco era tan antiguo.
— ¿Qué es eso? –se extrañó el pelirrojo dejando de sonreír. Se esperaba algo aburrido como el ajedrez o el parchís.

Los nueve estaban subiendo la cuesta que llevaba hasta los tres edificios y, una vez arriba, entraron dentro de la casa.
   Fue impactante para Pedro que se abriese la luz, siendo consciente de que estaba rodeado de chicos que se querían follar a su hermana y a su madre… Y por eso se sintió en estado de Shock. Siendo consciente de que su madre había consentido llevar a la casa cinco chicos. Era como la invasión de un ejercito sobre un país pacífico sin almas ni soldados, cuyos únicos guerreros se encontraban fuera… Muy lejos para defender sus tierras y a sus mujeres.

— Trata de poner sobre el suelo una alfombra de plástico con unos círculos de colores, y es un juego de turnos. Hay un reloj que va moviendo una persona, en el cual pone la extremidad que en ese turno tiene que tocar un nuevo color. Por ejemplo, me toca a mí y el reloj dice que mi mano derecha tiene que tocar el color verde… Entonces busco en esa alfombra un circulo verdoso y dejo la mano ahí… Todo eso sin poder quitar la otra mano y los pies de los otros colores.
— Es decir –comenzó a decir Santi pensativo-… Que no puedes mover los pies y las manos de los colores que te han tocado anteriormente excepto para tocar otro nuevo.
— Exacto. Tenemos todo lo necesario para jugar en el trastero… guardando polvo. Mi familia es muy aburrido.
— Mama, es que ya somos mayorcitos para jugar a estas cosas… -le reprochó Olivia mientras observaba a sus estudiantes sentarse sin permiso en el sofá-. ¡Como si estuvieseis en vuestra casa! –les increpó con una evidente ironía.
— Gracias –se limitó a decir Chuki mirándola fijamente.

``Solamente le falta rascarse los huevos´´ pensaba Olivia, abriendo la boca para insultarle justo en el momento que escuchaba a su madre ordenar a su hermano mediano que fuese a buscar todo lo necesario para jugar a ese juego.
— ¡Pero mamá…! –la protesta de Pedro se vio frustrada en cuanto esta le mandó a callar, señalándole el trastero. Con la cabeza gacha y un enorme sentimiento de impotencia, fue a buscar las cosas que le había pedido su madre.
— ¿Cuáles son las reglas? –inquirió Chuki con zorrería, pues ya estaba pensando en las suyas propias. No se le olvidó considerar tanto a Pedro como Jaume, los dos hermanos pequeños de Olivia, considerables molestias que podrían entorpecer el ritmo de juego. Por lo que antes de que Sandra contestase, le recordó a Raúl entre murmuros que le instalase al más pequeño la consola.
— Sí, colócasela que sino no nos dejará en paz –bromeó la madre asintiendo con la cabeza, después de que Raúl se levantase y le abriese la bolsa frente a sus narices.

El pelirrojo empezó a desanudar los cables y colocarlas tras la televisión para satisfacción del menor de los hijos de la madurita, al tiempo que Sandra volvía a mirar al que le había preguntado sobre las reglas del juego.
— No hay demasiadas –dijo al poco rato, mientras se rascaba el cuello con sutileza-, se empieza sin pisar ningún color y se van tocando a medida que van pasando los turnos.
— ¿Y qué pasa cuando alguien cae? Porque me imagino que llegará un momento en el que ya no se podrá… alcanzar un color.
— Pues entonces tiene que esperar a que los que queden pierdan –contestó un tanto descolocada. Parecía no entender la pregunta, sin percibir que lo único que quería era imponer sus propias reglas.
— Claro, aunque estaría bien poner algunas reglas más, para hacer lo más… competitivo.
— ¿Qué clase de reglas? –inquirió perspicaz Olivia, adelantándose un paso.
— Algo que nos motive a no perder. Como que el perdedor tendrá que someterse a algún castigo…
— También se puede penalizar al que pierda, sin tener que esperar a que los que quedan terminen el juego.
— ¿Qué clase de penalización? –repitió desconfiando de las intenciones de ambos. El resto de chicos no abrió la boca.
— El que pierda el equilibrio y caiga tendría que quitarse una prenda…
— ¡Venga ya! –protestó Olivia en tono enérgico.
— Puede ser hasta la ropa interior, más no.
— Ni de coña –negó con rotundidad. Sandra, en cambio, no dijo nada; mostrándose pensativa.
— Bueno, cariño… Entre el bikini y el bañador no hay diferencia.

La hija de esta estaba a punto de contestarle que sabía perfectamente que eso no era verdad cuando Pedro volvió con una alargado rollo de color blanco cargado sobre el hombro. En la mano contraria llevaba una especie de cartón con una manecilla central, cuya aguja permitía recorrer todo un círculo de colores y señalizaciones.
— Si quieres no juegues –le reprendió a su vástaga al darse cuenta que esta quería protestar-. Es un juego, Olivia. A ver si aprendemos a divertirnos un poco más… ¿Cuántas veces podemos jugar a estos juegos? Con papa y Rob está claro que no… Y mira a Jaume –señaló a su hijo, el cual ya tenía el mando entre las manos mientras observaba sin inmutarse la pantalla mientras jugaba-, con él tampoco se puede contar.
— Ya, mama. Pero una cosa es jugar y otra cosa es…
— Nadie quiere desnudarse, yo lo decía como motivación para no caerse.
— Si querías proponer algo haber dicho que el que pierda se tendrá que comer un plátano, no te jode.
— Bueno, niña. Si quieres juega sin pagar prenda.

Su reacción no se hizo esperar, se puso roja de la rabia. No podía esperar para darle una lección a ese cateto.
— ¿Quieres jugar? Jugaremos con tus reglas, te vas a cagar –le amenazó dispuesta a dejarle con un gran dolor de huevos. Su reacción complació muy por encima de lo esperado al adolescente de la barba.
— Estoy deseando ver como intentas darme con una lección –sus labios se curvaron en un aspecto burlón. Sandra ayudó a su hijo a esparcir la enorme plataforma de juego.

Era diferente a las normales, pues en lugar de estar ordenados, los círculos de colores eran un auténtico caos sobre el plástico. Además, no solo estaban los colores del clásico twister, sino que también había círculos de color gris, blanco, negro y marrón. Las posibilidades, por tanto, eran mucho mayores.
— Yo paso de esto. Me voy a mi habitación. Me duele la cabeza y quiero dormir…
— Que aburrido eres, hijo. Encima de que tus amigos hacen un esfuerzo para venir y jugar contigo…
— Si, venga va… Quédate –pidió Alex con malicia, sabiendo que ambos se caían fatal.
— No, gracias. Prefiero irme a dormir…
— Y mi otro hijo con la maquinita… Tal vez al vernos divertirnos se anima.
— Claro que sí, Sandra. Ya verás como sí –exclamó el chico de pelo largo con alegría.

Con las normas ya elegidas, todos se quitaron las bambas y se colocaron al borde de la lámina con sus dedos acariciando el plástico. El tamaño de este era de dos metros de largo por dos de ancho, lo suficiente para que cupiesen todos dentro.
   A la hora de elegir quien sería el poco afortunado que haría girar el reloj, lo echaron todos a piedra papel o tijera. La desgracia de ser elegido fue para el rubio que, sentado al lado del reloj y con la mandíbula apoyada sobre su puño y con cara de enfado, hizo dar vueltas por primera vez a la manecilla del reloj.
   Justo en ese momento, desde las sombras, Pedro observaba escondido como continuaba el juego sin él, siendo consciente de que con su participación su madre y su hermana podrían verse cohibidas. ¿Se comportarían de manera diferente si él no estaba? Un nudo en el estómago le dificultaba respirar, sintiendo al mismo tiempo aquellos potentes latidos que golpeaban acelerados contra su pecho.

Vio a su madre pilar uno de los muchos círculos, iniciando aquel juego sin sentido. ¿Qué sucedería después?


***

Durante los primeros turnos, nadie tuvo problemas para posicionarse. A algunos les tocaba tocar un color concreto con una mano, a otros les tocaba con un pie… Pero a medida que avanzaba el juego les comenzaba a resultar difícil alcanzar los colores sin empujar al resto. Alex fue el primero en caer sobre Santi, entre risas.
— Ya sabes lo que toca, cielo –le recordó con una sonrisita Sandra recibiendo como respuesta un feliz asentimiento: Se quitó un calcetín, al igual que Olivia y Sandra cuando cayeron las siguientes.

Era una estrategia lógica, quitarse las prendas que menos importaban. Sin embargo pronto se quedaron sin calcetines, vestidas únicamente con los pantalones y camisas, además de la respectiva ropa interior que llevasen abajo.
   Domi, Alex y Chuki ya habían perdido los calcetines, y no les quedó otra que quitarse las camisas a medida que fueron perdiendo los tres.
— Tu pie estaba en el amarillo, no en el verde –le recordó con malicia Sandra antes de reírse. Cada vez que uno caía, incluso si empujaba al resto, tenía que volver a posicionarse como estaba después de haberse quitado la prenda… Solo así podía continuar el siguiente.
— Ya está –contestó de mala gana Alex mientras colocaba su pie derecho sobre otro circulo amarillo, posicionándose mejor que como estaba antes. Le fastidiaba ver el delgado torso de Domi, contrastado por completo con el musculado torso de Chuki.
— Le toca a Olivia… -le escuchó Pedro decir a Fernando. En consecuencia, Santi hizo girar la aguja del reloj, quedado seleccionado el color verde de la pierna izquierda.

La veinteañera, mirando a Chuki con una sonrisita maliciosa, movió la pierna para quedar abierta de piernas, apoyando su culo –aún escondido bajo el pantalón tejano- contra su entrepierna. El hermano mediano, desde la distancia, estaba seguro que su hermana lo había hecho a posta… Quedándose prácticamente a cuatro patas contra la entrepierna del quinceañero.
   Entonces giró la cabeza para mirarlo; y se miraron unos segundos antes de que le tocase a él moverse. Agradecido de que el reloj señalase su mano izquierda, se las apaño para pasarla por encima de la pierna izquierda de Olivia y tocar el color que le tocaba debajo del ombligo de esta…
   En ese momento la veinteañera se encontró arrinconada.
— Ha sido una buena jugada –le felicitó Sandra al ver como este aprisionaba a su hija, prácticamente ignorando que pareciese que se la estuviese follando.
— A ver como lo hace para mover en el siguiente turno –se burló Chuki-. Prepárate para perder la camisa.

Sin embargo, fue Sandra la siguiente en perder prenda, pues intentando no empujar a Alex cayó entre risas.
— Este juego es más divertido de lo que recordaba.
— Te toca quitarte prenda –le recordó Alex, dándole igual si elegía quitarse la camisa o el tejano.
— Solo me quedan dos prendas antes de perder –manifestó, informando de que no pensaba quitarse la ropa interior. Se agarró con ambas manos la base de la tela que rodeaba su cintura para quitársela. Sus enormes pechos se habían visto pronunciados durante todo el juego, pero esa era la primera vez que se veían sostenidos únicamente por el sujetador. Dando la sensación de que iban a poder vérsele los pezones en cualquier momento, ya que el corpiño no parecía ser suficiente para abarcarlas del todo.






— A este ritmo pierdes seguro, a nosotros cuatro aún nos quedan los pantalones…
— Yo aún no he perdido la camisa –le recordó riendo de manera burlesca la veintañera mientras su madre se colocaba bajo Alex, tal como estaba antes. Ambas hembras se encontraban prácticamente a cuatro patas, con el culo casi en pompa en un intento desesperado de mantener el equilibrio.

Domi perdió los pantalones intencionadamente, cayéndose solo con una risa que delataba felicidad. Precediendo el momento en el que Olivia intento moverse y erró, cayéndose sobre el plástico.
— Ya sabes lo que toca –indicaba con prepotencia Chuki-, la camisa fuera.
— ¿Y por qué tengo que quitarme la camisa? ¿Por qué tú lo digas? –inquirió en tono queda, se mordió el labio esperando la respuesta.

El más chulo de los tres adolescentes se quedó anonadado mirando el gesto de la joven, que claramente buscaba provocarle.
— Pues quítate el pantalón.
— Así que el pantalón o la camisa, ¿Eh? –inquirió con ingenuidad llevándose las manos a la espalda y desabrochando su sujetador. Retiró las tiras del sujetador por debajo de la camisa, flexionando los brazos antes de dejarlo caer sobre el plástico del twister-. Pues ni una ni otra.

— Touché –musitó el pelirrojo mirando sus pezones marcados contra la blusa.
— Eso no lo esperaba ni yo –le felicitó Sandra levantando la cabeza. Sus pechos estaban tan alargados debido a la gravedad que parecía que se le iban a salir del corpiño en cualquier momento.
— Si crees que tienes el control de la situación te equivocas por completo.

``Puta zorra. A ver si eres capaz de decir eso mientras te atragantas con mi polla´´ la insultó en el silencio de su mente, mostrándose solamente a si mismo su mal perder.
   Siendo Raúl el único de los seis que estaba separado del resto, se encontraba en la otra punta del twister, con su ombligo mirando hacia arriba a cuatro patas. No parecía interesado por el momento a acercarse al grupo que entrelazaba brazos y piernas. En los siguientes turnos todos los varones comenzaron a caerse, motivándose unos a otros a quedarse únicamente en calzoncillos.
   Sus pollas morcillonas eran de diferentes tamaños, pero ninguna era menor a los diecisiete centímetros. Tanto Alex como Chuki sobrepasaban los veintiun centímetros, notándose lo grandes que eran hasta en reposo. Sus bultos, pese a carecer de erecciones, no podían pasar desapercibido para ninguna de las dos mujeres pero estas en ningún momento se dignaron a lanzar miradas a las entrepiernas de los adolescentes, como si estuviesen decididas a proteger la intimidad de estos.


``¿Por qué no paran el juego?´´ se preguntaba Pedro con los ojos llorosos e inyectados en sangre, obligándose a parpadear lo menos posible. Cada prenda que se quitaban hacía más inmoral el juego. Ellos en calzoncillos, con unas prendas que hasta él era capaz de ver los bultos que tenían entre las piernas.
   Su hermana estaba sin sujetador, con una blusa que conseguía sostener de milagro sus pechos desnudos. Su madre, por el contrario, mantenía aquellos largos tejanos, pero ya había perdido la camisa con las tetas únicamente sostenidas por aquel sujetador de color negro.
   Se suponía que se perdía cuando ya no se pudiesen quitar nada más que el sujetador o las bragas pero, algo le hacía pensar que incluso en ese punto el juego continuaría.

Apretó los dientes y fulminó a su hermana con la mirada. ¿No era ella misma la primera que desconfiada? Siempre la había imaginado fuerte y dura con los chicos que la trataban así. Lo mismo con su madre… Y allí estaban, en aquellas posiciones tan indecentes.
   ¿Serviría de algo ir y gritarles? Tal vez era preferible incluso pelearse con esos matones que aparentaban ser agradables y simpáticos… Tal vez así tanto su hermana como su madre reaccionarían, pidiéndoles que se fueran…

Que equivocado estaba.

***

Además del sonido producido por la televisión -los cuales incluían disparos, diálogos y explosiones- y los botones aporreados por los inquietos dedos de Jaume, en el resto del salón no se escuchaba nada. Sandra juntó las piernas mientras se inclinaba hacia adelante con la mirada clavada en sus pies, empujando sus tejanos hasta sus tobillos. Todos los participantes contuvieron la respiración, viéndola acercarse con paso seguro hasta el Twister con aquel tanga de hilo estrangulado entre ambas nalgas.
   Alex, que durante los turnos anteriores había quedado boca arriba sostenido sobre sus cuatro extremidades, vio como la madurita se colocaba sobre él, abriendo las piernas sobre su ombligo e inclinándose -con excesiva naturalidad, hacia adelante para tocar los dos colores que le correspondían con ambas manos. Decir que el gordo tuvo un primer plano de sus tetas era decir poco, pues casi podía olerlas. Esos senos turgentes se contonearon frente a sus narices, dando la impresión de que iban a salirse de su sujetador en cualquier momento.
— Una más y pierdo -se lamentó guiñando un ojo a Chuki.
— Todos estamos igual -contestó este decidido a acercarse a Sandra en sus siguientes movimientos. Sin embargo, Olivia tampoco estaba nada mal, ya que aun con los pantalones short todavía puestos parecía esforzarse por intentar ponérsela dura.

``Está intentando hacer que se me ponga dura… ¿Cree que me avergonzaré si eso pasa? O tal vez quiere dejarme con las ganas. No te lo crees ni tú, niñata´´ manifestó para sus adentros volviendo a aprisionarla entre sus brazos cuando le tocó el siguiente turno. Domi y Raúl pasaron esa ronda sin dificultad, presenciando como la veinteañera caía derrotada al no poder moverse entre los brazos de Chuki.
— Shorts fuera… ¿O quieres volver a hacer un truquito de magia?
— ¿Quieres que me quite los shorts? -le susurró con malicia, inclinándose hacia él, desabrochando el botón del pantaloncito y dejándolo caer hasta sus tobillos. Lucía una lencería que como poco sería capaz de convertir a una mujer hetero en homosexual, y a un hombre homosexual hacerle caer rendido a sus pies. Fernando se moría por verla con el culo en pompa, enseñándoselo todo-. Si me vuelvo a caer, pierdo -declaró con una sonrisita, imitando a su madre.
— Pues yo no pienso perder -exclamó, para sorpresa de todos, Sandra. De prendas, solo les quedaban su ropa interior. Caer y quitarse otra prenda no era otra opción y las cabezas de Pedro y los otros cinco trabajaban a toda máquina para encontrar alguna manera de poder comenzar a manosearlas sin que estas pusiesen excusas.

La partida se reanudo como estaban, todos ellos en posiciones incómodas. Olivia se encontraba aún bajo Chuki y al lado de Domi, cuya polla ya había comenzado a inflarse bajo su calzoncillo. Raúl y Alex, por el contrario, habían rodeado a la madre que, totalmente acorralada, esperaba su turno con impaciencia.
   Pocos movimientos podían hacer, pues se estorbaban unos a otros. Fue entonces cuando, al tocarle tocar el color rojo con la mano derecha y ante la inexistencia de un circulo rojo bajo ella al que pudiese llegar, apretujó con descaro el culo de Raúl.
— ¿¡Pero qué!? -exclamó totalmente sorprendido, no por desagradable sino por inesperado.
— ¡No pienso perder! -se justificó con una sonrisa traviesa. Su hija se la quedó mirando con la boca abierta, sintiendo contra su culo una dureza inusitada… ¿Se había puesto así por ver a la cuarentona tomar la iniciativa?

El gordo, no espero a recibir una invitación para que cuando le tocó a él agarrase la nalga de la mujer madura haciendo que esta soltase un chillido de sorpresa.
— Tu ropa interior es negra -se justificó encogiéndose de hombros a la mujer que continuaba agarrando del culo a su amigo.





Cuando a llegó el turno de Chuki, se vio recompensado con que le tocaba la mano derecha y el color marrón.
— Justo el que necesitaba -le susurró al oído a la veinteañera mientras posaba su mano sobre el pelo de esta y la aplastaba, empotrando su rostro contra el suelo-. El pelo también vale.
— Cabronazo… -se limitó a gruñir con el culo todavía en pompa.
— Alex… ¡Pie izquierdo, rojo! -le indicó el arbitro de cabellos dorados, siendo consciente de que su compañero no podía ver el reloj. Aprovechó para cambiar de lugar el pie, pues color donde antes lo tenía colocado era sumamente incómodo. Con aquella nueva posición, y aún agarrando el culo de Sandra, solo le quedaba un turno para empotrarle la polla en la cara. Y así se lo hizo saber a Santi que, con una simple mirada a su mano izquierda, entendió a la perfección lo que tenía que hacer.
— Raúl, mano derecha, negro -manifestó Santi. En lugar de agarrarla por la nalga que tenía libre, estiró el brazo apoyando su tronco sobre la espalda de esta mientras le agarraba toda la ubre derecha, con sujetador incluido.


— ¡Oye!
— Yo tampoco pienso perder -le susurró al oído, consiguiendo ponerle la piel de gallina.
— Sandra, pierna derecha, verde -Ya no seguían ningún orden, ni Santi se molestaba en hacer girar el reloj. Se limitó a inventarse los colores y las extremidades que tenían que mover, controlando a placer los movimientos de los participantes.

La madurita se abrió más de piernas para poder alcanzar el nuevo color, y por fin pudo dar a Alex el color que quería.
— ¡Alex, mano izquierda, marrón! -La polla se le comenzó a poner dura y a crecerle bajo el elástico calzoncillo. La cara de Sandra estaba muy cerca de su entrepierna, y no tardó en sentir como este la agarraba del pelo con la excusa del color. Para entonces ya la tenía agarrada del cabello con la izquierda y del culo con la derecha.

La polla de Raúl, totalmente tiesa y ya fuera del calzoncillo, se encontraba justo detrás del coño de la madurita, el cual estaba protegido por el hilo del tanga. El pelirrojo ya no intentaba disimular, sobeteando con su mano todo su pecho.
— Ostia…Perdona. Se me ha olvidado tocar algo negro con mi mano derecha -murmuró atrayendo toda la atención de la madurita. Su mano diestra tenía totalmente apretujada la nalga, pero no tocaba la tela. Fue tras decir eso cuando con sus dedos índice y corazón sujetó en gancho la tira del tanga para dejar su coño al descubierto… Sandra no dijo nada.
— Raúl, mano izquierda… Rosa.



Mientras su mano derecha sacaba del corpiño la enorme ubre, la contraria enterró sus dedos dentro del coño de Sandra. Haciendo que esta proliferase un enorme gemido que no pareció llamar la atención a su hijo pequeño que, totalmente embobado, continuaba jugando.
   Al ver que la respuesta de la madre no era de rechazo, hundió sus dos dedos hasta el fondo de su coño, produciendo un sonido de escape de aire.
   Habiendo cumplido su misión principal, la mano de Alex soltó el hilo del tanga para agarrarse la polla y elevarla frente la mirada estupefacta de Sandra.
   No le costó meterle la polla en la boca, haciendo que la chupase como una auténtica campeona.
— Lo siento tio, pero no aguanto más… -se excusó Raúl mientras agarraba sus veintitrés centímetros de polla, apuntándolos contra el coño de la madurita y haciendo que su glande besase sus labios vaginales-. Joder… Que apretada está -gemía él mientras la agarraba por ambos lados de su cadera y presionaba para meterla. ¿Cómo podía ser que un coño que había parido a tres hijos estuviese de aquella manera?

Dolía solo de ver como aquella gigantesca polla conseguía entrar, centímetro a centímetro, dentro de aquel coño. Si Sandra tenía que gritar de dolor, aquel alarido quedaba atragantado junto a la enorme polla que atoraba su garganta.
   Sus ojos estaban en blanco, intentando mantenerlos abiertos mientras se le cerraban, pestañeando muy rápido.
— Cómo traga… -la halagó Alex presionando la cabeza contra su entrepierna. Sandra tosía mientras se ponía roja, concediéndole cada poco la oportunidad de respirar antes de volver a sumergirla en aquella mamada profunda.
— No pares de hacerle eso… Su coño me está apretando muchísimo. Es una puta masoquista -dijo el chico de pelo rojizo mientras, de un último empujón, metía los últimos centímetros de polla. Le había costado, pero había entrado todo… Y se sentía muy bien.
— Igual que la hija… -comentó mientras veía como Olivia apretaba los labios para no gemir en voz alta mientras la polla más grande de los cinco adolescentes la partía en dos. Si bien ella no hizo sonido alguno, las violentas embestidas y el chapoteo de sus muslos contra los de ella debían ser audibles desde el resto de la casa.
— ¿Podéis dejar de hacer tanto ruido? No oigo el juego -gritó Jaume sin dejar de mirar la tele.

Pedro vio, atónito, como en poco menos de tres minutos se habían puesto a follar como animales. Veía a Domi pajearse frente a Chuki y Olivia, esperando su turno. Raúl se follaba a Sandra, su madre, mientras esta le comía la polla al gordo asqueroso aquel.
   No habían puesto ninguna resistencia, se limitaron a aceptar aquella brutal follada que las estaba matando de placer.

***

Jaume dejó por fin el mando en el suelo, dándose la vuelta y descubriendo que no había nadie tras él. Se paseó por el salón, explorando y encontrando zonas húmedas sobre el plástico del twister.
— Pero… ¿A dónde han ido todos? -inquirió en voz alta rascándose la cabeza. Caminó hasta las escaleras donde, al tiempo que las subía corriendo, empezaba a llamar a su madre y a su hermana a grito pelado.

Lo primero que hizo fue plantarse frente a la habitación de sus padres, agarrando el picaporte y girando mientras llamaba a su madre.
   Abriendo la puerta con lentitud, vio que su madre estaba sentada sobre la cama con las piernas recogidas a los lados en forma de v. Era evidente que debía estar sentada sobre la almohada, a su derecha, estaba Alex devolviéndole la mirada fijamente, y apoyaba su cabeza contra sus manos, como sus brazos fuesen jarras.
   Mientras que el quinceañero estaba sin camisa, la madre de Jaume se encontraba tapada únicamente con el sujetador. Las piernas de ambos estaban cubiertas por una extensa manta que no dejaba ver lo que había debajo, pese a que Jaume dio por hecho que estaban vestidos.
— ¿Sí, cariñó? -Su cara estaba enrojecida, y era evidente que le faltaba el aliento-. ¿Qué quieres? -preguntó impacientándose, incomoda de que su hijo estuviese frente a ella. Su voz sonó más aguda desde la primera vez que habló.
— Os habéis ido todos de abajo…
— Ya, cariño. Es que… A tus amigos les ha entrado sueño y han querido irse a dormir.
— No aguantamos tanto como tú, chaval -dijo Alex con voz de niño bueno.

Debajo de Sandra y tapado por la manta, estaba Domi mirando boca al techo, con la madurita sentada sobré él y con la polla incrustada dentro de su sexo; sus dos manos se encontraban aferradas contra las caderas de la mujer..
   Aprovechando que el recién llegado no podía verle desde esa posición pues la madurita se interponía entre los dos, aprovechó para apretar sus uñas contra las caderas femeninas y levantar el culo, metiéndosela aún más.
— Deberías irte a dormir tú también, cielo -señaló hablando muy rápido. Se puso aún más roja, mientras se inclinaba hacia adelante apoyando sus dos manos contra el colchón. Sus pechos se acentuaron, meneándose como si fuesen gelatina ante las ligeras y casi imperceptibles sacudidas que daban ambos con sus caderas. Sandra intentaba no moverse, pero se estaba volviendo loca con aquella polla dentro de ella.
— ¿Y por qué Alex duerme contigo, mama?
— No hay suficientes camas, cariño… Y no voy a hacerle dormir en el sofá. Deberías irte a tu habitación con tu hermano. ¡Ahhh! -tuvo que contenerse para no cerrar los labios, se tapó la boca al sentir el dedo de Alex entrar ya lubricado dentro de su culo.
— ¿Dónde están los demás?
— No lo sé, cariño… ¿Qué tal si vas a dormir a tu cuarto? Es muy tarde y Alex quiere dormir.

El gordo asintió, sonriendo burlonamente mientras metía más profundamente su dedo en el culo de la madurita. Esta tenía que soportar esa rara sensación al tiempo que sentía contra las puertas de su útero la polla de Domi.
— Tengo muchas ganas de hacerlo… -aseguró mientras, por debajo de la sábana, agarraba la mano de la cuarentona y la guiaba hasta su polla. Si fue reticente en un principio a agarrarla, acabó cediendo, pajeándole con tanta lentitud que ni se movía la sábana-. Voy a dormir muy bien esta noche… Ese juego es perfecto para que te entren ganas. Fue jugar un rato y desear… venirme a la cama.

Excitado por la situación, pareció darle igual que su hijo estuviese enfrente de la mujer que se follaba; comenzó a menear ligeramente las caderas con un mete y saca de bajo rango pero lo suficiente para encender a la mujer.
— Pues yo no tengo sueño…
— Eso es por la maquinita, cariño… Si hubieses jugado al Twister con nosotros no habría pasado esto.

Jaume se dio cuenta de que la mujer frente a él, estaba moviendo las caderas como si estuviese montando un caballo. Al levantar y bajar su culo sobre aquella polla, aunque fuese muy poco, hacia que sus músculos vaginales masajeasen la polla que había en su interior, estimulándola. Ella quería estarse quieta, pero no era capaz de parar.
— ¿Qué haces mama?
— Mama está haciendo unos ejercicios antes de… antes de dormir -consiguió terminar. ``Me corro´´ le escuchó gemir al adolescente bajo ella; con unos espasmos musculares que corroboraron lo que acababa de decir-. Cariño… Tienes que irte.
— Pero… ¡Mama!
— Cariño, sal de la habitación. Queremos… -``No me va a dar tiempo a sacarla´´ se desesperó la madre, no queriendo que eyaculase dentro. Sin embargo, si se levantaba Jaume lo descubriría todo-. Dormir…
— Buenas noches -se despidió molesto por las malas formas de su madre, se dio la vuelta y le dio la espalda a su madre justo cuando esta se dejaba caer sobre el colchón, con Domi surgiendo de entre sus piernas y colocándose sobre ella, follándosela suave y lento… Pero pese a ese ritmo, estaba a punto de correrse. Eran unas embestidas pasionales, transmitiendo el deseo de acabar dentro. A Sandra le habría encantado pedirle que acabase fuera, pero si decía algo su hijo -que en ese momento sin volver la vista atrás estaba cruzando la puerta y cerrándola- se enteraría, así que aceptó que Domi aplastase con violencia su cabeza contra el colchón apoyando todo el peso contra sus manos mientras aporreaba su entrepierna.




Él se corrió de placer, con aquel calambre que recompensaba el buen rato que habían pasado. Sandra, sin correrse, disfrutó la sensación de recibir aquel chorro de aquella manguera de carne. Sentía palpitarla contra las paredes húmedas y encendidas de su coño, sintiendo como vaciaba sus cojones dentro de ella.
   El adolescente de pelo largo, daba unas últimas embestidas, bastante torpes exprimiendo hasta la última gota.
   La cuarentona no dijo nada, no podía decir nada pues ya era demasiado tarde. Mantuvo el culo en alto, recibiendo toda la descarga hasta que, exhausto, Domi se dejó caer hacia atrás sin delicadeza alguna. Un chorro de semen cayó en una imparable cascada contra el colchón pocos segundos antes de que Alex apartase de un empujón a su compañero y penetrase sin sutilezas el impregnado coño de la mujer.
— Ahora que el potrillo se ha separado de la madre, es hora de embarazar a la puta yegua…


A la aludida le molestó tanto que la llamase así como lo mucho que la excitó, siendo aplastada por el rechoncho cuerpo del adolescente sin ser capaz de callar sus gemidos. Tenía suerte de que Jaume ya se hubiese marchado a su habitación, quedándose en ella incluso si su hermano faltaba, pues daba por hecho que este estaría en el baño.
   La habitación de su madre se llenó de violentos chasquidos húmedos y los gemidos de la mujer, que alcanzando el zenit sufrió un segundo cañonazo de esperma contra las paredes de su útero.

La madurita se quedó en aquella posición, con las tetas y la cara apoyadas contra el colchón, dejando caer su culo por fin mientras temblaba. Su vagina era un manantial de vida… De semilla, de néctar. Era una yegua domesticada, impregnada por dos jóvenes potros y completamente satisfecha.
   Si Jaume o cualquier otro hubiese entrado en la habitación en ese preciso momento, se habría encontrado a dos quinceañeros tumbados boca arriba descansando, mientras la cuarentona reposaba exhausta con los ojos en blanco… Desmayada del placer.


***

·· veinte minutos antes ··

Pararon de follar al instante, como si no estuviesen satisfechos de tener sexo sobre el Twister. Se dijeron cosas, levantándose y haciendo una bola con su propia ropa. Mientras que Alex y Domi seguían a una Sandra semidesnuda, Chuki agarró de la muñeca a Olivia y tiró de ella hacia la casa de esta, que era un edificio adjunto a la casa principal donde se encontraban.
   Los dos fueron seguidos de cerca por Raúl y Santi, que como hienas esperaban su momento para follarse a la veinteañera.
   En cuanto su madre desapareció con los dos adolescentes por las escalera, y oyó el portazo que delataba que su hermana se había largado con los tres restantes; él salió de su escondite y anduvo hacia la plataforma del twister… Con su mano, tocó el mismo lugar donde el coño de su hermana había llorado excitación, obteniendo entre sus dedos hilos elásticos de lubricante vaginal.
   Los observó unos segundos, antes de preguntarse casi inconscientemente de a donde debía ir. ¿Serviría de algo seguir a su hermana o a su madre? ¿Y si se iba a la habitación?

``¡¡No!!´´ Negó con la cabeza con violencia `` ¿Cómo iba a poder dormir ahora?
   Se moría por ver lo que hacían con su madre, pero también con su hermana. Y sabía que si elegía a una desconocería por siempre lo que pasaba con la otra… Aún así, durante un instante tomó su decisión.
   Aunque fuese su hermana, al tener una edad próxima a la suya, si era capaz de verla como una mujer… A su madre no.
   Fue por eso por lo que, dejando solo a su hermano mediano en aquel salón, abrió la puerta entre los dos edificios y accedió, siguiendo a aquellos cuatro.


***

Abrió tanto los ojos que tuvo la sensación de que se le saldrían de las cuencas. Entreabrió la puerta a la habitación de Olivia y Rob, lo suficiente para ver a su hermana, sentada contra el borde de la cama y chupando las tres pollas que tenía frente a ella. A su derecha, Santi y, a su izquierda, Raúl. Frente a ella una polla de veinticinco centímetros con un pircing esférico en la punta de su glande.
   Olivia no parecía ella, estaba como hipnotizada. Si bien ya había tenido la polla de Chuki dentro, parecía morirse por volver a sentirla penetrándola.
   El hermano menor de esta se fijó en que Raúl grababa con su iphone 8 la mamada que les hacía su hermana, y la joven no hacía nada para impedirlo. Se encontraba abierta de piernas, con su coño únicamente oculto tras el fino hilo del tanga. Los tres cipotes se restregaban contra su cara, turnándose para recibir el privilegio de poder follarse la hiperactiva boca veinteañera.
   — Mira a la cámara, guarra -le increpó el pelirrojo, agarrándola del pelo y enfocando la cara de esta contra su abultada entrepierna, logrando que se metiese todo el rabo en la boca pese a no ser capaz de asumirlo todo. Fulminó con la mirada el móvil del adolescente, mientras este reía satisfecho-. Sí… me encanta esa mirada. Me encanta como te haces la digna mientras te comes nuestras pollas.



Pese a no ser tan grande como la polla de Fernando, la de Raúl alcanzaba como poco los veintiún centímetros, y para halago de la joven, era capaz de tragárselos casi todos.
   Le entregó el móvil a Chuki para que grabase como la agarraba de ambos lados de la cabeza y se comenzaba a follar su boca como si fuese un coño, cayendo de su garganta hilos de saliva.
— ¿Quién se la folla primero? -inquirió el rubio mientras se pajeaba.
— Esta claro que seré yo.
— No me jodas, Chuki. Tú ya te la follaste en el Twister.
— No me corrí, así que no he terminado.
— Al menos tú ya se las has metido, nosotros no.
— No os peleéis… Tenemos toda la noche para follarnos a estas dos guarras.

Chuki apartó a Raúl de un empujón, dejando la boca de Olivia libre. La agarró del cuello, hasta estrangularla sin llegar a evitar que le faltase el aire, antes de empotrarla contra la cama.
   Ella soltó un grito de sorpresa, impresionada por la inesperada violencia… Se miraron a los ojos antes de que él se agarrase la polla y, apartando la tira del tanga con su glande, la metió a presión.
— ¡Hmmmpff! -intentó gemir ella, poniéndose lila por la presión ejercida contra su cuello. No era la falta de oxígeno, pues aunque fuese poco podía respirar.
— ¿Quieres ser madre a los veinte? -le preguntó con malicia. De tal palo tal astilla, y disfrutando del sexo duro como una loca, se limitó a devolverle al mirada en silencio mientras sentía aquel pircing clavarse contra su cérvix, colándose entre él.

Puso los ojos en blanco mientras abría la boca, le faltaba el aire, necesitaba respirar mucho más.
— ¿Quieres respirar? Pídeme que me corra dentro -le susurró a pocos centímetros de su boca. Chuki quería besarla, le daba igual donde hubiese estado aquella boca. Olivia sintió.
— ¿Quieres que me corra dentro?
— Aja… -suplicó ella cerrando los ojos mientras sentía los labios de él encontrarse con los suyos. Besar se convirtió en algo prioritario, mientras sentía aquel ariete abrirse paso dentro de ella.



La mano entorno a su cuello aflojó, el oxigeno entró en sus pulmones eufórico pero ella seguía con la cara de color lila. Enrolló sus piernas en torno al culo del matón, que descargó innumerables embestidas contra su interior hasta que su polla vomitó más de tres chorros de semen en su interior.
   Se quedaron besándose antes de que Chuki retrocediese sin llegar a sacarla del todo… Como si quisiesen evitar que el coño de la joven sufriese una perdida del líquido que la llenaba, la polla de Raúl casi rozó con la de su compañero, metiéndose dentro del empapado coño de Olivia justo el mismo instante en el que Fernando la sacaba.
— Es mi turno… Tenemos mucho acumulado desde hace días, por fin podemos vaciarnos dentro de vosotras.
— Sois unos pequeños cabrones… ¡Ahhh! -dijo ella antes de gemir al sentir como se la clavaba hasta el fondo suavemente. Era cierto, tenía mucha tensión acumulada. Raúl no tardó ni quince segundos en correrse, más por el morbo de la situación y el deseo de querer embarazarla.

Repitieron el mismo proceso que antes, Santi se convirtió en el nuevo tapón de Olivia impidiendo que todo el semen acumulado en su interior se desperdiciase. Una vez con su cipote dentro, comenzó a comerle las tetas mientras se la follaba como

si fuese un conejo, con unas embestidas para nada torpes.
— Las tetas no.. Las tengo muy sensibles… -suplicó ella cerrando los ojos y agarrándose de su propio pelo, estaba extasiada del placer. Santi le calló la boca pasando de chuparle los pezones a darle un beso profundo, entornillando sus lenguas.

El rubio estaba igual de cachondo que Santi, por lo que en pocos segundos comenzó a aumentar el ritmo mientras le ordenaba a la muchacha que dijese la verdad.
— Confiesa, te morías porque te follásemos.
— No…
— Si no fuese así, no te habrías dejado hacer lo que pasó en el Twister.
— No soy de piedra… Yo también puedo ponerme cachonda, eso es todo.
— Pues que sepas que lo nuestro no es de ahora… Llevábamos mucho tiempo esperando esto… Ahora, por fin… Sois nuestro deposito de semen.

Olivia no dijo nada, acariciando el culo de él como el jinete que acaricia a su montura. No parecía molestarla la idea de convertirse en propiedad de aquellos tres adolescentes pensaba Pedro desde la puerta, observando sin que el resto lo supiese. El culo del chico de pelos dorados tembló, delatando un tercer orgasmo dentro de su hermana.
   La polla de Chuki volvía a estar dura, y estaba claro que su hermana había esperado por eso… Su cara se transformó cuando Santi salió de ella y, frente a su coño, se encontraba aquel ariete gigante dispuesto a asediar sus murallas.

Todos lo sabían, iba a ser una noche larga.

***

Los dos edificios permanecían en silencio, a excepción de unos ruidos concretos en determinados puntos de la casa. En el salón de la casa principal, totalmente a oscuras a excepción de la televisión encendida y Jaume jugando frente a esta.
   En la habitación de Sandra, se escuchaban los ronquidos de Domi que roncaba a pierna suelta al lado de la madurita. Esta tenía semen tanto en su cara como en su pelo, manchando el colchón con su coño rebosante de semen.
   Alex abrió los ojos, desvelándose. Gateó hasta posicionarse entre las piernas de Sandra y se pajeó hasta que su polla estuvo semi erecta, presionándola contra aquel coño hipersensible por todas las folladas anteriores.
— Déjame descansar… No puedo más -suplicó ella exhausta, recibiendo como única respuesta una penetración. Era tan placentera como la primera, y pese a no tener ganas, tampoco tenía interés en resistirse.
   Comenzó a gemir al principio de manera débil y sin fuerzas, hasta que las crecientes embestidas despertaron tanto el libido de la cuarentona como a su compañero, que poniéndosele dura de nuevo al descubrir a los otros dos follando, llevó su polla hasta la boca de Sandra, montando su torso y sentándose sobre sus tetas para que esta le chupase la verga mientras el otro aporreaba su entrepierna.

La mujer sabía que no estarían satisfechos hasta que se hubiesen corrido los dos, así que dio lo mejor de sí para exprimir los cojones de ambos tanto con su boca como con su útero.

***

Raúl y Santi dormían plácidamente en una habitación donde no se escuchaba el silencio. Chuki no paraba de besar a Olivia, consiguiendo que esta aceptase que aquella noche no iba a dormir.
   Había perdido la cuenta del número de veces que el muy cabrón se había corrido dentro, no se cansaba de besarla ni de penetrarla.

Estaba exhausta cuando este se volvió a correr, quedándose duro dentro de ella a la espera de que le volviese a apetecer embestirla…
   Su coño ya era de ellos…
   Su coño era suyo.

***

Jaume y Pedro se encontraron en la mesa circular frente al desayuno. Todos los adolescentes invitados estaban sentados también, con Sandra y Olivia de pie junto a ellos… Ambas tenían puesto el delantal, y se notaba que se habían esforzado para cocinarles cosas que les gustasen.
   Parecían querer premiarlos ambas por la larga noche de folladas, avaladas por las ojeras que ambas tenían. Sus coños, rebosantes de semen, aún manchaba el suelo del salón…
— Está todo muy bueno -la felicitó Chuki haciendo como que le daba unas palmaditas sobre el culo, o eso es lo que le pareció a Jaume. En realidad le estaba metiendo dos dedos dentro del coño, derramando un poco del mucho semen que tenían dentro.



No pasaba nada, pronto repostarían los depósitos…

``¿Habría salido todo tan bien si hubiésemos elegido jugar a otro juego?´´ se preguntó a sí mismo Chuki mientras metía un tercer dedo dentro del coño de la hermana mayor, haciendo que esta pegase un bote y se estremeciese.

Chuki sonrió con prepotencia mirando a Pedro, al conocer la respuesta.

2.2: Vamos a… ¡Competir!El cielo estaba oscuro cuando las dos mujeres y los seis adolescentes avanzaban por las rurales calles de Villamacho. Pese a que las dos féminas eran madre e hija, perfectamente podrían haber pasado por un par de amigos acopladas a un grupo de menores.
   Desde que habían salido de casa de Raúl, habían estado proponiendo juegos con los que pasar la noche y divertirse antes de ir a dormir. Sin embargo, no se ponían de acuerdo.
   Algunos habían propuesto Street Poker, mientras que otros proponían juegos como el escondite o la gallinita ciega, los cuales no tardaron en ser descartados al ser considerados demasiado infantiles.
— Pues a mí no me desagradan esos juegos… Jugaría encantada a cualquiera de ellos -confesó bastante animada la más mayor del grupo. Justo en ese momento estaban llegando a la entrada de su casa, habiendo atravesado el oscuro jardín con ausencia de cualquier iluminación posible. Sandra abrió la puerta que daba acceso al edificio central, entrando la primera al tiempo que dejaba la pesada bolsa de deporte sobre un mueble-. Aunque si os parecen tan infantiles… podríamos hacer competiciones -propuso dubitativa, dando la impresión que ni ella misma estaba segura de eso.
— ¿Qué tipo de competiciones? -dijo uno de los adolescentes tras unos segundos de silencio.
— Pruebas, retos, torneos… -Estaba claro que lo que Sandra decía eran ideas improvisadas, como si no lo hubiese pensado antes.
— Como… ¿Quién aguanta más haciendo flexiones?
— Por ejemplo -Le concedió satisfecha de no ser la única que ponía ideas sobre la mesa.

El característico brillo de astucia acudió raudo a los ojos de Fernando y Raúl, viendo una oportunidad de oro para lucirse. Ambos pensaron en lo mismo, solo que diferentes maneras. Chuki sabía que de todos, era él quien la tenía más grande. ¿Se las podría apañar de alguna manera para conseguir competir por quien tenía el cipote de mayor tamaño? Le serviría tanto para lucirse como para ridiculizar al resto, pero… ¿Cómo iba a conseguir lograr un torneo de ese tipo?
   El pelirrojo, por el contrario, fantaseó con un campeonato en el que tuviesen que competir por aguantar sin correrse; siendo tanto la madre como la hija las juezas y verdugas a la hora de intentar que se corriesen lo antes posible y los dos que más aguantasen… ¡Ganaban un premio! Por ejemplo poder tocarles las tetas, el culo, manosearlas… Y los premios podrían ir escalando, pero… ¿Cómo iba a conseguir lograr un torneo de ese tipo?

Ambos se rebanaban los sesos pensando en la manera de cómo podrían conseguir competir de las maneras que ellos querían, sin darse cuenta que el resto proponían cosas para ir construyendo las competiciones:
   El hijo más pequeño de Sandra, Jaume, proponía ilusionado que se compitiese con la consola, con partidos de futbol por ejemplo.
   El mediano, por el contrario, propuso hacer un concurso sobre adivinar nombres de películas o series. Hasta Olivia se animó apoyando a su hermano, pues le pareció divertida su proposición.
   Los otros tres propusieron juegos más de índole física con doble intención, pues le pareció muy conveniente poder agarrar a las dos mujeres con la excusa de aquellos juegos.
— Podemos hacer todo eso… ¿No os parece? -Sandra ya había decidido: Jugarían a la consola, harían el concurso de las películas, y combatirían para ver quien ganaba.

Lo que la cuarentona no sabía es que aquel plan se iba a malograr, pues dos de ellos que todavía no habían dicho lo que querían, llevaban rato planeando maneras de conseguir llevar a cabo sus egoístas deseos. No hizo falta que entre ellos se dijesen lo que deseaban hacer, pues ambos pese a aspirar a diferentes fines eran conscientes de que para lograrlos tenían que utilizar un mismo medio…

Emborrachar a las dos hembras.

***

Jaume se salió con la suya, después de que Raúl instalase la consola comenzaron a echar unas partiditas rápidas a un juego de futbol. Tanto el hermano mediano como él eran los únicos que estaban centrados en el juego.
   Debido a que ni Sandra ni Olivia disfrutaban de este torneo, rápidamente se apagó la consola y empezó el segundo torneo. Duró poco más de media hora, y se debe reconocer que todos se rieron mucho a la hora intentar explicar a que cinta cinematográfica se referían.
   Entonces llegó elegir el siguiente torneo, descartando desde el comienzo cualquiera que requiriese fuerza pues ni la madre ni la hija tenían la confianza suficiente para enfrentarse a los adolescentes.
— Podríamos hacer un concurso de beber -propuso Chuki rascándose la barba, como si su propuesta no fuese con él. Todos le miraron.
— Beber agua -concretó Sandra por él, no queriendo entender a qué se refería en realidad.
— No, hablo de cerveza.
— Sois menores, todos. Las únicas que podríamos competir seríamos Olivia y yo.

``Pues tampoco estaría mal´´ La cara del joven se contrajo formando un gesto de parecerle bien.
— No Fernando, no. Si intento darle una lección a mis hijos de que no hacen falta consolas para pasarlo bien, no voy a ceder en esto. Tampoco hace falta alcohol para divertirse.
— No es beber para divertirse, es beber para competir.
— ¿Y no hay otras maneras de competir?
— Bueno, mama… No creo que pase nada porque beban una cerveza cada uno…
— Yo tengo diecisiete, me faltan unos meses para cumplir la mayoría de edad -manifestó Alex levantando la mano, sonriente. Raúl hizo lo mismo, aunque no hacía demasiado que había cumplido los diecisiete. Por el contrario, Chuki, Domi y Santi permanecían en la frontera de los quince y eso era algo que Sandra sabía.
— Hay una diferencia muy grande entre competir para emborracharse y beber una cerveza...

Sandra ignoró por completo a los dos adolescentes, respondiendo a su hija.
— Entonces… ¿Nos dejarás beber? Tú aún me debes una cerveza.
— ¿Qué yo te debo una cerveza? ¿De dónde sacas eso?
— El primer día que vine aquí, tu hija me dio una cerveza y tú me la quitaste.
— Ah, sí… -contestó con menos energía al acordarse, antes de recomponerse-. Pero lo hice con un buen motivo, te recuerdo que tienes quince años.
— La edad es solo un número -argumentó él evitando dar otro razonamiento muy distinto, como por ejemplo que era lo suficientemente grande como para dejarla exhausta de una sola follada.
— Nuestras vidas se guían por números, cariño.
— Aún así, bebo cerveza y no pasa nada.
— ¿Sabrás controlarte si te dejo beber una?

Se limitó a asentir, estando un paso más cerca de emborracharlas.

***

Aunque el plan inicial era hacer competiciones, acabaron todos sentados en los sofás bebiendo cervezas mientras hablaban. Pedro y Jaume se habían visto censurados por su madre a la hora de permitírseles beber alcohol, y aunque tampoco querían hacerlo, los condicionó a estar apartados frente al televisor jugando a la consola.
    Pese a que era Jaume el que estaba totalmente centrado en el juego, ignorando lo que sucedía y se decía a su alrededor; su hermano mayor solo fingía estar distraído, pese a que ponía la oreja a todo lo que hablaban.

Si desde el principio Sandra había puesto como norma que solo beberían los menores una cerveza, las latas vacías se fueron acumulando en pocos minutos sobre la mesa que había entre los sofás.
   ``Beben como si estuviesen sedientos y las cervezas calmase su sed pero sin saciarla del todo´´ se sorprendió Pedro mirando al pintoresco grupo de los cinco adolescente y las dos mujeres. Los colores rosados comenzaron a aparecer en la cara de las feminas. Eso no quería decir que estuviesen borrachas, ni mucho menos pues estaban lejos de estarlo. Pero era evidente que se les habían subido los calores y que el alcohol en sus venas comenzaba a caldear su mente a fuego lento.
— Os creéis el centro del mundo, como si no pudiese haber nada mejor que vosotros. Os equivocáis -les reprochó la cuarentona mientras pegaba un ligero sorbo a su lata. Se sentía muy cómoda, hablando como adultos en lugar de competir a juegos absurdos.
— ¿Quién dice que no somos los mejores en algo concreto?
— Es la euforia de la juventud -contestó filosófica Sandra, en su tono de voz ni se intuía que estuviese bebiendo. Parecía tan sobria como antes de haber comenzado a tomar el alcohol, pese a que era evidente que su comportamiento cambiaba sutilmente para quien lo quisiese ver-. Todos hemos sido así cuando teníamos vuestra edad, luego aceptas que hay gente mejor y que solo eres una persona más entre muchas otras.
— Déjalos, mama. Hasta que no se les pase no cambiarán, seguirán creyendo que son los mejores.

Chuki levantó un dedo sin sonreír, como si estuviese solicitando permiso para hablar o les estuviese pidiendo que se callasen; dejó la cerveza en la mesa antes de contrariarles:
— Se puede ser el mejor de algo en una sala, y cuanta más gente, más difícil será… Pero tiene que haber un primero y un último. Por ejemplo, yo puedo afirmar que soy el que tiene la polla más grande de todos los presentes.

Hubo unos escasos segundos de silencio, eclipsados únicamente por el sonido de la tele. Olivia colapsó entre risas, golpeando su rodilla con su mano abierta mientras se inclinaba hacia delante.
— Ya tardabas en decir algo por el estilo.
— Si lo digo es porque sé que es verdad.
— Que tu creas que es verdad no quiere decir que lo sea -le explicó la madre de los tres chicos con ilimitada paciencia.
— Tampoco tiene porque ser imposible.
— A eso mismo me refería -señaló Sandra, rizándose un mechón de pelo con su dedo índice-. La euforia de la juventud. Tienes la sensación de que tienes que ser el mejor, incluso si es en una sola cosa.
— Yo soy el mejor en todo aquí -la picó el quinceañero, siendo consciente de caerían tarde o temprano en su trampa. Tal vez en otra situación no lo hubiesen hecho, pero la magia de las cervezas ya empezaba a surgir su efecto.
— Serás el mejor hasta que alguien te demuestre lo equivocado que estás, esa es la realidad.
— Siempre hay un pez más grande... -añadió con malicia, mostrándose de acuerdo con su progenitora.
— ¿Aquí? No. La tengo más grande que vuestras parejas, seguro.

Con zorrería acababa de insultar el orgullo de ambas mujeres, haciéndolo sin haber estado del todo seguro de si caerían. Sin embargo, comprobó con satisfacción de que si lo iban a hacer.
— Eso es lo que tú te crees, solo eres un niñato prepotente muy subidito -le insultó Olivia produciendo una sonrisa burlona en el aludido.
— Pero es la verdad. Tengo una idea… ¿Por qué no competimos sobre eso? Si tengo la razón…
— ¿Cómo vamos a competir sobre eso?
— Mis hijos la tienen bastante grandes -Lo declaró con orgullo de madre, mirando a sus dos vástagos sentados en el suelo frente a la televisión-, y es muy posible que la tengan más grandes que tú.
— Ya me la has visto…

Todos miraron a Sandra, que se ruborizó al ser consciente de que podían haberlo malinterpretado.
— Fui al lavabo y le descubrí con los pantalones bajados -se excusó antes de continuar-, y sí. Te la vi… pero seguramente la tenías… Contentilla. Eso lo explicaría todo.
— Entonces hagamos un concurso sobre esto y comprobemos quien la tiene más grande.
— ¿Estás de coña? -le increpó Olivia levantándose.
— Eh, que no tienes que hacer nada -se defendió levantando ambas manos, a pesar de que estaba mintiendo. Tenía pensado ya como iba a hacer que fuesen ellas mismas quien las midiesen.

Raul permaneció callado, al igual que los otros cuatro. Como se estaban desenvolviendo los acontecimientos le iban de perlas, pues de un concurso de medidas podrían pasar a uno de resistencia… Aún así, continuaba sin imaginarse como podría proponer algo como eso. Parecía tan imposible de conseguir…
— Me da igual, no es lo que yo tenga que hacer. Es que eres tan creído que me dan ganas de vomitar.
— ¿Es ser creído saber que soy el que la tiene más grande?
— Es que ese es el problema, niñato. ¡No puedes saberlo! ¿Se la has visto a mis hermanos?
— No me hace falta, de la misma manera que no me hace falta ver la de tu novio ni la de tu padre para saber que la tengo mucho más grande.
— ¿No tenéis nada que decir? -les preguntaba la madre de Olivia a los otros cuatro-. ¿Creéis que la tiene más grande?

La mirada asesina de Chuki les indicó que hacer. Hasta el momento se habían limitado a observar aquella partida de ping pong, pero les había llegado el momento de participar y, si lo hacían bien, podrían acabar participando en un concurso de mediciones.
— ¿¡Qué dices!? Gilipollas. ¡Yo soy quien la tiene más grande!
— ¿Estáis de broma? -dijo Raúl entre risas-, todos sabemos que soy yo.
— Estando tan delgados no podéis tenerla más grande que yo -se burló Alex.

Sandra no pudo evitar reír, haciéndole gracia el orgullo de machos heridos por creer que podían tenerla más pequeñas. La testosterona que nublaba el ambiente era prácticamente visible, pese a que ella también se estaba viendo afectada por el alto nivel de hormonas que había en la sala.
   Para empezar, una mujer tan integra como ella nunca habría hablado para empezar de aquel tema… pero allí estaba, debatiéndolo. Además, estaba sopesando la posibilidad de aceptar la petición de Chuki y permitir que se la midiese. ¿Era por curiosidad? Estaba claro que no podía pensar claramente, tal vez fuese el alcohol que la inhibía incluso sin llegar a estar borracha, o quizá fuese que ya estaba cachonda desde hacía mucho tiempo y su excitación afloraba en aquella situación. ¿Cuántos años hacía que no hablaba de esos temas ni con su marido?
— Pues… ¿Qué tal si vais al baño y os las medís? -propuso Olivia atrabancándose al hablar.
— Necesitamos un arbitro imparcial. Tiene que haber garantías de que se va a hacer bien.
— ¿Y supongo que tendremos que ser yo o mi madre?
— Ah, por mí no hay problema. Si solo es medir… -La veinteañera no se podía creer lo que oía. ¿Acababa de decir que no le importaba medirles las pollas?

Sandra, al ver la cara de su hija, se apresuró a añadir:
— Quiero decir, que no me voy a escandalizar por ver un par de miembros…
— Di que sí, profe. Ahora ya podremos saber quién la tiene más grande.
— Pues venga, bajaros los pantalones y demostrad a este arrogante que no la tiene más grande. Niños, vosotros también -les increpó a sus hijos. Pedro no tuvo lugar en el que esconderse cuando entendió que se refería a su hermano y a él,
— Pero… ¡¡¡Mama!!!
— No seas tonto, cariño. Es solo mediros, no tienes que avergonzarte por…
— ¡No me avergüenzo! Es que no quiero participar en… -vociferó incrédulo de que su madre hubiese propuesto tal cosa.
— ¡Ya sabemos quién no la tiene grande! -Le escuchó Sandra mofarse a Alex, tapándose la boca para no ser oído.
— Pues que sepas que mi hijo tiene una… herramienta de un tamaño considerable. Solamente es tímido. Cariño, si no quieres enseñarla no pasa nada, pero que sepas que me gustaría que lo hicieses. Solo vamos a medirlas…

El hijo mediano se mordió la lengua de la frustración. ¿Era en serio todo aquello? Parecía tan irreal… Se levantó tragándose su frustración y bajándose los pantalones.
— Ponte en la fila… -le indicó cariñosamente su madre, guiándolo hacia los otros adolescentes que ya se habían bajado los pantalones y los calzoncillos.
— ¿Tengo que hacerlo? -le cuestionó el más pequeño de sus hijos con voz tierna.
— Si no quieres hacerlo, no.
— No me importa -dijo con inocencia, como si no hubiese nada que perder y simplemente le estuviese haciendo un favor.
— Entonces ponte en la fila, cariño -El más bajo de todos los adolescentes, se quitó los pantalones antes de trotar totalmente desnudo hacia ubicarse al lado de su hermano mayor. Siete pollas en reposo había frente a las dos damas, esperando para ser medidas.

***

— ¿Sabes dónde tiene papa el metro? -inquirió a su hija haciendo que esta desapareciese unos minutos para volver con dos metros. Se encogió de hombros ante la pregunta de porque no trajo uno solo.
— Bueno, venga… ¡Poneros firmes! -exclamó Sandra con inocencia, como si no supiese que hacían falta estímulos para provocar las erecciones.
— Sandra, esto no funciona así… -gruñó su hijo mediano, como si tuviese que recordarle que no sería tan fácil lograr que se pusieran duros.
— Ya… será un problema -dijo Sandra pensativa, frotándose el mentón con sus dedos índice y pulgar-. Tal vez es un problema de intimidad. Como estáis tan intimidades por la presencia del resto… ¿Qué os parece si hacemos unas mediciones privadas? – proponía poniendo énfasis en la última palabra-. Puede que así tengáis más facilidades a la hora de… poneros firmes.
— Entonces vas a tener que medirlos a todos, yo me rehuso.
— Si me ayudases, sería más fácil -le increpó su madre mirándola triste, claramente desanimada por la falta de apoyo.
— No pienso medirles la polla en privado, mama.
— Solo es una medición, no saques las cosas de contexto.
— Me parece que no entiendes lo dentro de contexto que está, mama. Haz lo que quieras, yo no pienso participar -La jovencita se cruzó de brazos y se sentó sobre el sofá completamente indignada. Sandra miró a los siete antes de murmurar:
— Así que tengo que mediros a los siete…

Sandra se comprometió a no hacer trampas y declarar en cuanto terminase al chico con la polla más grande. Acabaron decidiendo que, para que fuese válido, cada chico tenía que alcanzar el máximo de inflación para ser considerada una medición válida. Además, estas se realizarían en la habitación de Sandra y su marido, dado que era la más íntima. El resto tendrían que esperar en el piso de abajo, antes de que les tocase.
   Estando ya decidido que ella no mediría ninguna polla, miró de reojo la polla de Chuki para descubrir impresionada que era bastante larga incluso sin estar erecta. Nada le repatearía más que tener que concederle que tenía la polla más grande… Sentía ganas de vomitar solo de pensarlo; no le importaría en absoluto que la más grande la tuviesen sus hermanos, Alex, Raúl… Incluso Domi. ¿Pero Chuki? Olivia comenzó a rezar para que no fuese así.
— Yo prefiero que me la midas tú… -le susurró Jaume acercándose desnudo a su hermana. Esta murió metafóricamente de ternura, pero se resistió a abrazarle.
— ¿No quieres que te mida mama?
— Me da vergüenza.
— ¿Y no te da vergüenza que lo haga yo? -inquirió extrañada, alzando una ceja.
— No.
— Pues yo te mediré, cariño.
— Yo también prefiero que lo hagas tú -señaló el mediano, sin sonreír. Lo decía completamente en serio.
— Yo también. Y yo -bromearon los otros chicos.
— Vosotros os calláis, yo mediré a mis hermanos.

Dicho esto, Olivia se llevó a su casa a sus dos hermanos, donde realizaría las mediciones. Sandra, por el contrario, subió las escaleras seguido por Santi que sería el primero.

Ni Sandra ni Olivia esperaban que pasase nada durante las mediciones, tal vez a hija pródiga de la milf se le pasó por la cabeza que su madre tuviese que provocar un poco a sus estudiantes para que sufriesen una erección, pero daba por hecho que la cosa no se agravaría… Y tenía razón. La cosa no se agravaría durante el campeonato de las mediciones, sin embargo no iba a ser el último torneo que harían a lo largo de la noche.
   La madurita estaba siendo ingenua al pensar que la cosa no se podría desmadrar, pero ni de lejos se podrían imaginar ninguna que del campeonato de mediciones pasarían a competir en otras cosas. Y no porque ellas dos no tratasen de evitarlo a toda costa…
   Se puede decir que se les escapó de las manos, creyendo en un principio que podrían controlar a siete adolescentes en esa edad después de haberlos provocado tanto.


***
·· Las mediciones de Sandra ··
Con la ausencia de los tres hermanos, el edificio principal quedo inundado en el silencio. Sandra avanzaba escalón a escalón hacia su habitación, seguida por el excitado joven que ni podía imaginar lo que pasaría en cuanto llegasen al cuarto.
   El quinceañero estaba excesivamente nervioso, ya que en su mente esperaba errar de cualquier forma y molestar a la madurita.
   ``¿Y si la cago, haciendo que se anule este concurso? No debería haber sido el primero. Tendría que haber medido antes a Chuki o a Raúl…´´ se lamentó tragando saliva, sucumbiendo a sus propios temores e inseguridades. Aún así, continuó avanzando por las escaleras con las vista clavada en el culo de la madurita, el cual lo guiaba y le animaba a continuar.
— Pasa -Sandra abría la puerta y hacía un ademán, invitándolo a pasar. Santi entró, casi temblando, escuchando como se cerraba la puerta detrás de él.

La madre de ``sus amigos´´ se sentó en la cama, cruzándose de piernas y dejando caer sobre la cama un cuaderno, dos bolis y la cinta métrica.
— No estés nervioso, cielo -La voz femenina era paciente, suave y compasiva, como si el aludido no tuviese nada que temer. Después de una breve pausa, continuó:-. Solo es una medición. Bájate los pantalones.

Sus manos temblorosas se encontraron sobre el botón y la cremallera. Su principal temor era que ella se molestase por venirse arriba con demasiada facilidad, o que si no se ponía duro y él le pidiese ayuda, ella se ofendiese.
   Su hija Olivia no le habría impuesto tanto, pero aquella mujer era una diosa, y él un simple insecto revoloteando a su alrededor.
   Sin embargo, al ser consciente de que no era capaz de bajarse los pantalones. Ella le indicó sin decir nada que se acercase, Santi obedeció avanzando un par de pasos hasta quedarse de pie frente a una Sandra sentada. Sin pensárselo dos veces esta desabrochó con manos de cirujano el pantalón de Santi y este cayó como si pesase doscientos kilos; no le quitó los calzoncillos.
— Aún estás a tiempo de retirarte, nadie te obliga a que te midamos.
— Quiero hacerlo -contestó convencido aún con el nudo en la garganta-, solo que estoy algo nervioso.
— Enséñamela, entonces.
— ¿Puedo quitarme la camisa? -inquiría. Se la sacó sin dificultad tras recibir un agradable asentimiento, quedándose en calzoncillos.
— ¿Qué pasa? ¿Tienes problemas para tener una erección?
— Es que… no puedo ponerme duro porque sí. Necesito excitarme con algo.
— ¿Quieres que… te ayude? No es nada sexual, pero tal vez con el contacto…
— Sí… por favor -asentía respirando más tranquilo. Notó los suaves dedos de la madurita palpando el bulto oculto bajo la ropa interior, antes de meter la mano dentro y agarrar la polla morcillona.
— Por el tamaño que tienes ahora, pequeña no la tienes. Así que estate tranquilo.

La mano de la madurita recorría todo el desinflado tronco del sexo de Santi, encapuchando y retirando el prepucio del adolescente como si lo estuviese masturbando.
   Quería pedirle que se la chupara, sin ser capaz de conformarse solo con su mano. Deseaba pedirle que se quitara la ropa, pero las exigencias no llegaron a materializarse entre sus labios.
   Imaginando que se lo pedía, su polla comenzó a ponerse más y más dura hasta que abarcó su zenit.
— Ya está… no ha sido tan difícil -aseguró mientras con la mano libre agarraba el metro y extendía su cinta, desde la base hasta la punta del glande-. Diecisiete centímetros. ¡Muy por encima de la media! Es increíble. Y tú temeroso… ¿Tanto miedo tenías de tenerla pequeña?
— Sí, un poco -mintió con una risa incómoda.
— No te preocupes, aún tienes que crecer más… Te crecerá unos centímetros más si no pasa nada -aseguraba con amabilidad, mientras soltaba su verga y apuntaba en el cuaderno la medida.
— ¿Le dices al siguiente que pase?

Tras salir de la habitación, todos le preguntaron que le había hecho.
— No me he atrevido a pedirle nada más, pero no ha tenido ningún problema en masturbarme.
— ¿Por qué no le has pedido que se quitara la camisa o algo? Si era capaz de tocártela, con la excusa de venirte arriba -le increpó, incrédulo, su amigo pelirrojo.
— No quería molestarla…
— Si hablásemos de que le pidas que te la chupase, lo entendería… ¿Pero qué te enseñe las tetas? Ella te estaba viendo la polla.

Una inevitable sensación de arrepentimiento inundó todo su ser. Raúl tenía razón, tendría que haberle exigido al menos eso.
— No te preocupes, esta puta cae seguro… te digo yo que antes de que amanezca nos la hemos follado por todos los agujeros -le prometió el adolescente con cara de zorro-. Domi, te tocaba a ti. ¿No?
— Yo me conformaré con que me haga una paja a dos manos -bromeó el aludido mientras se hacía una coleta con su largo pelo.
— Pues yo le exigiré que se desnude.
— ¡Lo tengo! -estalló eufórico Chuki; solo le faltaba que se le iluminase una bombilla sobre la cabeza-. Alex, tira para la cocina y agarra tres o cuatro cervezas.
— ¿Qué quieres…?
— Tú hazlo, ya te diré luego para que son.
— Domi, tú serás el primero en subir con una cerveza, os la tomaréis entre los dos… Le dirás que la necesitas para ``relajarte´´. ¿Entiendes? -Todos se hicieron una idea de lo que Fernando quería sin necesidad de más explicaciones.
— No está lo suficiente borracha -se burló Raúl agarrando la cerveza que le ofrecía el chico obeso.
— Ahí te veo, tenemos que conseguir calentarla un poco más y para eso hace falta más alcohol. Domi… ¿Qué tienes pensado?
— Iré improvisando, será lo mejor -decía antes de subir las escaleras y buscar la habitación de matrimonio, no le costó demasiado. Picó a la puerta, abriéndola ligeramente para descubrir a una cuarentona que comenzaba a sonreír al verlo.
— Domingo, por favor, pasa -La invitación, aceptada, hizo al joven pasar antes de que este cerrase la puerta y se quitase la camisa sin pudor. Estaba nervioso, pero no pensaba demostrarlo.
— Y… ¿Esa cerveza?
— ¿Podemos beberla antes? Me ayudará a relajarme -aseguró sin que se notase la mentira.
— Sois unos pequeños borrachos -La broma de la mujer no sirvió como negativa, que aceptando la lata ya abierta bebió como poco dos o tres tragos.
— Tú tampoco te cortas…
— No suelo beber cerveza, pero un día es un día -se excusó ruborizada mientras le devolvía la lata-. No pareces tan nervioso como tu amigo, parece que no vas a necesitar ayuda -presupuso perspicaz. Domi se limitó a encogerse de hombros.
— Ahora lo descubriremos -Sus dedos desabrocharon hábilmente el botón y la cremallera, dejando caer hasta el suelo tanto el pantalón como el calzoncillo.
— ¡Cuanta energía! -exclamó sorprendida mientras veía una polla morcillona del mismo tamaño que la anterior. Una extensa mata de pelo negruzco crecía a lo largo de toda su pubis, algo que no produjo la menor reacción en la mujer adulta.

Sin una invitación previa, Domi tomó la iniciativa de masturbarse frente a su cara -con una prudencial distancia, por supuesto- como si fuese lo más normal del mundo. Fue evidente para ambos como se ruborizó levemente la cara de ella, pese a que supo mantener a la perfección las formas.
   Pese a que Domi había empezado a masturbarse, no lograba llegar a la erección.
— Lo siento… -se excusó con una temerosidad fingida a la perfección-, me intimida un poco que estés en la misma habitación.
— ¿Quieres que salga y entre cuando estés listo? -el aludido negó enérgicamente.
— ¿Podrías ayudarme a…?
— Ahora va a resultar que no podéis masturbaros solos.
— Es que una cosa es marturbarnos para nosotros y otra es hacerlo para alcanzar una erección.

Sandra se mostró reticente, quizá al pensar que si lo había hecho con el primero sería injusto no hacerlo con él pero… ¿Entonces no se iba a ver obligada a hacerlo con el resto? Con evidente incertidumbre, agarró con cuidado la polla en un estado intermedio que sin estar erecta ya había logrado alcanzar una inflación más que considerable.
    Repitió la misma práctica que en la anterior medición, meneando de arriba abajo todo su sexo sin llegar a conseguir que alcanzase la erección completa.
— Si lo haces con dos manos…
— Vaya cosas que me pedís -se quejó con palabras, pero sus manos obedecieron.

Debido a lo pequeñas que eran aquellas suaves manos femeninas, pudieron agarrar toda la extensión de la polla. El frote de ambas manos era muy diferente al de una sola, consiguiendo excitarlo hasta que su glande comenzó a chocar contra su propio ombligo.
   Los suspiros de Domi se aceleraron, sintiéndose vacío cuando las dos manos pararon de pajearle. La fría cinta métrica midió toda la extensión de su entrepierna, marcando como longitud exacta diecisiete centímetros.
— Vaya…
— ¿Qué pasa?
— Te mide lo mismo que a tu amigo. Habrá alguien que la tenga… ¿Normal?
— La tenemos normal. ¿No? -preguntó con curiosidad mientras se sentaba pegando otro sorbo a la cerveza.
— La tenéis grande -le contradijo con excesiva seguridad. En un principio acabar la cerveza que le dio, pero acabó replanteándoselo antes de rematarla de un trago-. Queréis emborracharme.

La acusación resultó ser una broma, para tranquilidad de Domi. Se vistió y salió por la puerta mientras Sandra apuntaba la cifra en el cuaderno esperando a que llegase el siguiente.
   Alex y Raúl aparecieron por la puerta, ambos con dos cervezas en la mano mientras uno de ello cerraba con pestillo la puerta.
— ¿Los dos a la vez? -preguntaba con sorpresa, cambiando el cruce de piernas de derecha a izquierda.
— ¿No se puede hacer? -Raúl fingía estar extrañado, pese a que sabía muy bien que no iba a poner ninguna pega.
— No -negó trastornada antes de recomponerse-, no hay ningún problema. Solo son unas mediciones… Si estáis cómodos así.
— ¿Me la aguantas? -inquirió ofreciéndole la lata de cerveza.
— Borrachines… -les reprendió sin poder evitar sonreír, aceptándola sin beber de ella. Se limitó a sostenerla mientras los dos se quitaban la camisa.
— ¿No bebes? -preguntó extrañado.
— No, ya he bebido demasiado -aseguró ruborizada por el efecto del alcohol, ya se le había subido demasiado. Dejó la lata sobre su mesita de noche, esperando a que ambos se bajasen los pantalones-. ¿Qué os pasa? No se os… ¿Levanta? ¿Estáis nerviosos?
— Un poco… -contestó mintiendo Raúl, fingiendo inseguridad.
— Solo os voy a medir… Estaros tranquilos -les tranquilizó a ambos. Sabiendo que era inevitable, tomó la iniciativa de agarrarles ambas pollas sabiendo que a la larga era inevitable.

Sin embargo, por mucho que los intentó pajear no se pusieron duros. Estaban haciendo un esfuerzo humano para mantenerla bajada.
— Veo que aquí hay un problema bastante grande… Ya no sé qué hacer para… estimularos -terminó susurrando, como si le doliese decirlo en voz alta.
— Nosotros estamos desnudos. Podrías… -comenzó a decir Alex mirándole las tetas.
— ¿Quieres verme los pechos?
— Es lo justo, yo estoy desnudo y…
— Solo son unas mediciones, cielo. No quiero que os confundáis.
— Al menos quítate la camisa. Ya te hemos visto en bikini. ¿No?

La aludida permaneció callada uno segundos, mirándole sopesando para sus adentros que debía hacer, todo esto sin solar las dos pollas ni aflojar su sujeción.
— Solo me quitaré la camisa. Y el pantalón -añadió dando por hecho que era inevitable-, nada más.

Sandra no se lo pensó dos veces y se levantó entre los dos chicos desnudos para quitarse primero la blusa y luego los pantalones tejanos. Quedándose frente a ellos en ropa interior antes de sentarse sobre el borde de la cama.
— ¿Contento? -Alex asintió con rapidez. Sintiendo de nuevo como la madurita les agarraba a ambos y reanudaba los dos meneos de polla, sin conseguir resultados. ``Aguanta tio, se fuerte´´ vocalizó sin emular sonidos para que Alex le leyese los labios.

Cada vez era más y más difícil controlarse, aumentando la erección por momentos.
— Yo ya no sé qué hacer. He puesto de mi parte pero seguís sin poneros… duros. Tenéis que estar cómodos. ¿Estáis cómodos?
— Tal vez si nos estiramos… -propuso Raúl inocentemente, como quien no quiere la cosa.
— ¿Estarás más cómodo os estiráis? -La pregunta iba dirigida a Alex, que asintió para complacencia de su amigo.

Sin decir nada más, los dos adolescentes se tumbaron boca arriba con las cabezas apoyadas contra las almohadas. Sandra gateó hasta quedarse entre ellos mientras empezaba a masturbarlos de nuevo…
— Sigue… No pares -la instigó Raúl, moviendo ligeramente las caderas. Hacía rato que ya había alcanzado el tamaño máximo de la erección, pero Sandra no pareció percatarse.  Alex, por el contrario, le agarró el pecho derecho aprovechando que tenía las manos libres-. ¡Oye! ¿Y esas confianzas!
— Esto me ayudará… me hace sentir más cómodo.

La mano rechoncha del joven masajeaba su seno y, al ver que esta le consentía, metió la mano dentro del sujetador agarrar el pezón en un pellizco y sacarlo hacia fuera, el pecho quedó colgando.
— ¡Pero bueno! -musitó, divertida, como si no tuviese importancia.
— Tú nos has visto desnudos, no creo que pase nada por esto…
— Yo solo tengo que medir vuestros penes… No quiero que os confundáis.
— Esta todo muy claro, esto es solo para que puedas medirnos. Si usas tus tetas… -insinuó agarrando el segundo pezón y estirando de ambos sus pechos.
— ¡Cuidado! Esa es una zona muy sensible…
— Acércalos… -ordenó totalmente ido de sí, estaba tan cachondo que no podía controlarse.
— Te estás pasando… -le avisó Sandra, sin oponerse del todo. Dejó caer sus senos sobre la entrepierna de Alex y permitió que este envolviese su propio miembro con las dos bolsas blandas y suaves antes de comenzar a menearla entre ellos.

Soltó la polla de Alex y se limitó a pajear a Raúl, que se llevó las manos a la cabeza mientras se follaba su mano. Ambos se follaban partes diferentes de su cuerpo, solo que de diferente forma.
— Creo que ya está… -declaró antes de soltar el pene del pelirrojo mientras el otro se seguía follando sus tetas. Agarró como pudo la cinta métrica para medir a Raúl, pero este se la apartó al tiempo que reanudaba su paja con su propia mano.
— Espera… Ya falta poco.
— ¿¡Más!? -inquirió incrédula, fijándose por primera vez en el tamaño de la polla. Era al menos un 25% por ciento más grande que las dos primeras… ¿Qué comían aquellos niños con pollas de caballo? Pensaba extasiada la madurita.
— ¿Puedo ponerme en una posición más cómoda?

Sandra no entendía, hasta que acabó de espaldas empujada por los dos adolescentes. Alex se montó sobre ella, follándose sus tetas mientras pellizcaba suavemente sus pezones, mientras que el pelirrojo colocó una mano sobre el cráneo de la mujer y con la otra se comenzó a pajear de nuevo muy cerca de su cara.
— Me falta poco…
— Tengo que mediros ya… -gimió Sandra sin poder verse influenciada por la excitación que desprendían los dos chicos. Agarró la cinta métrica y la alargó justo cuando Raúl se corría descontroladamente contra la colcha. La mujer pegó un chillido de sorpresa al ver como su polla lanzaba disparos de semen.

Alex continuó embistiendo sus tetas hasta que con una última torpe y potente se quedó clavado contra ellas, paralizado. Mientras su glande inundaba su cuello y papada con dos largos tiros de la cremosa sustancia.
   No pareció ser capaz de reaccionar, como si se hubiese quedado en estado de shock y, cuando lo hizo, al ver que ambas vergas comenzaban su inevitable reducción, las agarró como pudo para medirlas en una carrera contra reloj.
   — Veintitrés centímetros -calculaba en voz alta antes de pasar a medir la polla que tenía entre las tetas. Y unos veintiún centímetros.

Sandra se levantó a prisa, incómoda, tras darse cuenta de lo que había pasado. Mientras veía las dos pollas empequeñecer bote a bote, con pequeños espasmos que delataban los latidos y la contracción sanguínea en ambos sexos.
— Vestíos y bajad, decidle a Fernando que se espere. Tengo que… limpiarme.
— Lo siento mucho -Alex fingía arrepentimiento como si no se lo fuese a perder nunca.
— Yo tampoco, Sandra… Nos dejamos llevar.
— No os preocupéis… Ha sido culpa, os he estimulado demasiado. Sois hombres después de todo, lo preocupante hubiese sido que no se os hubiese… levantado. Aún así… ¿Guardaréis el secreto? Esto no ha pasado… Por favor.
— Somos dos tumbas -Al obtener la respuesta, la cuarentona prácticamente los expulsó a empujones fuera de la habitación antes de cerrar la puerta y apoyarse de espaldas contra ella. ¿Qué había hecho?

***

Chuki ni llevaba ninguna cerveza, había tenido que replantearse toda la estrategia al enterarse que los dos imbéciles se habían follado las tetas y las manos de Sandra.
   ``Seguro que ahora está a la defensiva, posiblemente ni se atreverá a tocarme´´ sopesaba frente a la puerta del dormitorio, antes de picar a la puerta y pasar. Acabó concluyendo que no tenía ni idea de cómo iba a conseguir follársela.
— Adelante, pasa -Chuki accedió al interior, cerrando la puerta con pestillo-, lo tienes bastante difícil para ganar.
— Yo creo que no.
— Supongo que te habrán contado que se han emocionado… demasiado -empezaba a decir Sandra cruzándose de piernas mientras se colocaba bien el flequillo. El adolescente, dubitativo, no estaba seguro sobre si debía mentir o decir la verdad.
— Dijeron que les costó bastante… venirse arriba. Y que luego se descontrolaron.
— No queremos que pase algo parecido…

``Mierda´´— No, claro que no.
— Entonces… Bájate los pantalones.
— ¿No me vas a ayudar como al resto? -preguntaba mientras se quitaba la camisa y se bajaba los pantalones.
— No quiero que te motives demasiado.
— Entonces motívame lo suficiente… sino no voy a ser capaz de tener la erección.

Intercambiaron una lenta y profunda mirada, antes de que ella sonriese.
— Te ayudaré un poco, pero sin tocarte. Date la vuelta y no te gires. ¿Vale?

Ni se molestó en preguntar que tenía en mente, giró sobre sí mismo y se quedó mirando la puerta; escuchando un sonido que le recordaba a cuando alguien se ponía o quitaba la ropa. ¿Se estaba desvistiendo? Sintió la necesidad de girarse.
— No te des la vuelta -le increpó, como si le hubiese leído la mente. Escuchó la puerta de un mueble abrirse, oyó de nuevo el roce de la tela como si se estuviese poniendo algo-. Ya puedes girarte.

Obedeció, encontrándose a la madurita de pie exhibiendo una lencería tan provocativa que de no haber tenido control habría hecho que el joven se le lanzase encima y se la follase allí mismo. No, tenía que resistir… Ya llegaría su momento.
   Era una especie de blusa con falda de color negro, que transparentaba tanto el sujetador como el tanga que llegaba debajo. Si enfocaba la vista, podía ver incluso el delicioso ombligo por debajo del camisón. Las tetas eran tan grandes que incluso con el camisón puestas podían verse a la perfección.
— ¿Te pasa algo, cielo? -pregunto tontorrona, mordiéndose una uña satisfecha de ver como la polla morcillona entre las piernas del adolescente subía sola como la espuma-. Veo que te ha gustado el conjunto. Así no tendré que tocarte…



Chuki trago saliva. ¿Cómo coño iba a hacerlo? Quería conseguir que se la chupase, tenía que lograrlo. Decidió tomar la iniciativa, acercándose a ella mientras pensaba en viejas, mierdas y palizas. Intentó mantener la mente fría, ajena a cualquier cosa que le pudiese excitar; miró a la mujer sin verla, consiguiendo detener la erección y mantener su polla a media asta.
   Se agarró el cipo con su enorme mano y se comenzó a masturbar frente a ella.
— ¿Me puedes ayudar?
— ¿Cómo quieres que te ayude? -preguntó ella maliciosamente, mirándolo con ternura a los ojos-. Recuerda que no voy a tocarte… No quiero que te emociones tanto como tus dos amigos.
— ¿Me quieres dejar a medias? Que mala que eres.
— No soy mala, pero esto no está bien, cielo. Tú eres menor de edad y yo soy una mujer adulta… Además, yo tengo pareja. Si permito este juego de las mediciones es porque no hay nada de malo en ello…
— Ya, pero al acabar las mediciones yo acabaré con dolor de huevos.
— Tus amigos Domingo y Santiago no han tenido problema.
— Seguro que se fueron a terminar lo que empezaron en el baño. ¿Pudieron contenerse Alex y Raúl?
— Eso fue un accidente, no lo buscamos… -hizo una pausa, dubitativa-. ¿Qué sugieres?
— Solo que me ayudes a conseguir una buena erección, que me midas… Y me ayudes a acabar. ¿Es algo natural, no? No hay nada de malo en que me masturbe.
— No, cielo… -se apresuró a contestarle-, pero eso debes hacerlo en la intimidad, no delante de mío.

La paja de Chuki hizo que su polla fuese creciendo hasta alcanzar el mismo tamaño que Alex, aún le quedaban unos cuatro centímetros para estar dura del todo.
— ¿Y cómo quieres que te ayude? -preguntó haciéndose la tonta.
— Podrías hacerme tú la paja… o podrías motivarme haciendo cosas.
— ¿Cómo qué? -parecía estar animándolo a que dijese de una vez lo que quería.
— No sirve de nada que te lo diga si desde un principio no estás dispuesta a ayudarme.
— Hay ciertas cosas que no voy a hacer.
— ¿Por qué soy menor o porque tienes marido?
— Por las dos cosas.
— Pero lo que pase aquí podría quedar entre nosotros…
— No se trata de que lo sepa alguien más, es que yo no haría nada de eso.
— No es hacer nada malo, tú misma lo has dicho… Solo tienes que ayudarme a… -paró de hablar, se le ocurrió algo perfecto para convencerla-. Además, creo que tengo derecho a un premio…

Sandra lo miró sin entender, ignorando la polla que se pajeaba frente a ella.
— Soy el campeón de este concurso, soy quien la tiene más grande.
— Eso no puedes saberlo -dijo antes de mirar el enorme glande que estaba casi hinchado por completo.
— ¿Si lo fuese me darías un premio?
— ¿Qué premio quieres?
— Que me ayudes a acabar…
— Si fueses el ganador… -teorizó mordiéndose el labio mirando aquel enorme cipote antes de volver a intercambiar una mirada con aquellos ojos ociosos-. Te premiaría de esa manera, sin tocarte.
— Entonces ayúdame, porque soy tu ganador.

Una risita nerviosa sacudió el rostro de Sandra, su pecho subía y bajaba a mayor velocidad.
— Esta bien… Pero sin tocarte.
— Abre la boca -Ella obedeció, abriéndola sin dejar de mirarle a los ojos como si no tuviese una enorme polla frente a su cara-. Ahora saca la lengua… -sumisa, volvió a obedecer. Su lengua casi podía rozar el pircing que Chuki tenía en la punta del glande.

El adolescente se aventuró a agarrar de la nuca a la mujer, enterrando sus dedos entre su extenso cabello. No dijo nada… ¿Diría algo si le metía la polla en la boca?
   Comenzó a sonar el teléfono fijo inalámbrico que había sobre la mesita de noche, atrayendo la atención de Sandra.
— Espera… -Se escabulló de Fernando para acercarte de un bote al teléfono y cogerlo-. ¿Sí? Cariño… Que raro que llames. -``Ya, es que no suelo pasar la noche fuera cariño´´ respondió su marido al otro lado de la línea. ``¿Todo está bien´´?-. Es mi marido, no hagas ruido -le pidió Sandra al adolescente mientras miraba a otro lado-. Sí, cielo. Estaba aquí intentando comer algo -bromeó guiñándole un ojo al adolescente, como si quisiese decirle que no parase de masturbarse. ``¿Y qué vas a cenar?´´ Le preguntaba el marido mientras Chuki se acercaba la polla a la cara, claramente excitado por la situación.

Sandra lo miró, sin poder evitar contener la sonrisa, vocalizando para que le leyese los labios ``Para, que se va a dar cuenta que no estoy sola´´.
— ¿Que qué voy a cenar? No lo sé, cariño… -mientras decía esto, el glande del adolescente chocó contra su mejilla aprovechando que ella no podía hacer nada para impedirlo. Lo intentó apartar, su voz estaba más aguda-. Tal vez butifarra -declaró echando una mirada rápida a la enorme polla de Chuki.

Este, completamente excitado por la sumisión de la esposa de Joaquin, se agachó un poco para meter la mano libre por debajo del camisón y liberar los dos senos de su sujetador. Ambos pezones quedaron claramente visibles debajo del camisón.
   ``Y yo aquí con tu yerno, cenando maíz y hortalizas… No vives bien ni nada´´.
—  Tienes razón, cariño… -dijo mientras agarraba por la polla a Chuki y comenzaba a masturbarle. Con la misma mano que se había masturbado, metió dos dedos dentro de la boca de la mujer y le hizo abrir la boca de par en par. Sandra se quedó masturbándole con la boca abierta y mirándole a los ojos-. ¿Eso es todo lo que tienes que decirme, Joaquin? ¿No vas a decir nada más? ¿Has llamado para preguntar que voy a cenar’
   ``Mujer, no te pongas así… ¿Estás bien?´´ — Perfectamente, bueno… te dejo, que me voy a comer la butifarra.
   ``Espera, Sandra. ¿Qué es ese ruido?— ¿Ruido? ¿Qué ruido?
   ``Es como un pla, pla, pla, pla… ¿Hay alguien más ahí?´´ La voz de Joaquin se quebró un instante, temiendo lo peor.

— No digas tonterías, es el sonido del ventilador. Hace… Hace mucha calor aquí -mintió mientras bajaba el ritmo de la paja para que este no la escuchase. Al ver que Sandra se limitaba a quedarse con la boca abierta, le arrebató la polla y se volvió a masturbar frente a su cara esta vez agarrándola de nuevo por la nuca para impedir que retrocediese.
   ``Ah, bueno… No sé a qué hora llegaremos mañana. Seguramente por la noche´´— Aquí estaremos, cariño -tapó con una mano el micrófono del teléfono para hablar con Chuki-. Recuerda que te dije que nada de tocarme…
— ¿No ibas a ayudarme?
— ¿Te parece que no te estoy ayudando?
— No es suficiente, abre la boca -ella abrió la boca-. Quiero mi recompensa…

Sandra soltó el micro el teléfono poniéndose de nuevo, su marido le había estado hablando.
``¿Qué pasa, Sandra? ¿Me oyes?
— Sí, cariño… Que se cortaba. Oye, luego hablamos. ¿Vale? Que se me enfría la butifarra -dijo antes de colgar-. Eres lo peor… ¿Qué habría pasado si nos hubiese escuchado?
— No nos iba a escuchar -dijo tumbándose sobre la cama-. ¿Me ayudas a terminar?
— Te voy a medir y ya está, por listo… encima que he hecho todas esas cosas con la boca para motivarte -dijo enfadada, colocándose bien el corpiño.
— No seas así.
— ¡No! Para, lo digo en serio… Ven aquí, que te mido. No se puede ser buena…


¡Veinticinco centímetros! No podía creerse lo que sus ojos veían, incluso podía llegara  estar tan hinchada que rozaba los veintiséis.
— Baja, hemos terminado. ¡No me lo hagas repetir! -dijo al ver que preparaba para protestar.

De mala gana, Chuki apelotonó su ropa en una bola y salió enfadado de la habitación. ``Todo por culpa del inútil de su marido, hijo de la gran puta´´.

Sandra se llevó sus dedos a su sexo, por encima del tanga, descubriendo que estaba empapada. ``A saber qué podría haber pasado si se llega a quedar un rato más…´´

***

Por parte de Olivia, poco después de entrar en su edificio subieron a su cuarto para que nadie los interrumpiesen. Entraron los tres juntos y les animó a ambos a bajarse los pantalones…
— Lo mejor será que lo hagáis vosotros mismos con naturalidad.
— ¿Puedes hacerlo tú? -preguntó con inocencia su hermano más pequeño.

Olivia tenía sus reservas, pero no pudo decirle que no. Comenzó a masturbarle y al poco de empezar se corrió.
— Vaya, enano… Si que tenías tensión acumulada, has acabado enseguida.
— Siempre acabo así de rápido.
— ¿Siempre?
— Sí… siempre.
— Yo también… -confesó, deprimido, el hermano mediano.
— No puede ser…

La hermana mayor no podía aceptar que sus dos hermanos fuesen eyaculadores precoces, pidió permiso para hacer la prueba con el otro y, pese a que duró unos segundos más, se acabó corriendo con extremada facilidad.
   Al ver que se avergonzaban. Se apresuró a animarlos:
— Eh… No os pongáis así, esto se soluciona con práctica. Podréis alargarlo si… os esforzáis.
— ¿De verdad?
— Claro, tontos… Ahora dejad que os mida, bueno… Cuando volváis a tener una erección.

Enseguida se vinieron arriba, tranquilos de que para su hermana fuese tan normal tocarles el miembro íntimo. Y es que su hermana solo podía verlos de esa manera, como sus pequeños, como sus protegidos. Quería hacer todo lo posible por que estuviesen bien, y haría cualquier cosa para protegerlos.
   En la hoja apuntó que a Jaume le medía once centímetros y a Pedro trece, antes de reunirse con el resto en el comedor de la casa principal.

***

A Chuki le había gustado tanto el camisón transparente que se había puesto Sandra para motivarle, que le pidió que bajase al comedor con él puesto y que hiciese la entrega de premios vestida de esa manera.
   Si en un principio le acobardó la idea de que sus hijos y Olivia la viesen así, decidió que tenía preferencia cumplir el deseo del ganador.
— Bueno, ya tenemos los resultados -manifestó agarrando el trozo de papel que le daba su hija-. En el primer puesto tenemos a… ¡Fernando! Tiene la increíble longitud de veintiséis centímetros.

Todos aplaudieron, excepto Olivia que se limitó a mirarlo con desdén.
— Con los tamaños de veintitrés y veintiún centímetros… ¡Raúl y Alex! -otros aplausos, a los que se sumó Olivia esta vez-. Empatando en el cuarto puesto con la increíble cifra de diecisiete centímetros… ¡Santiago y Domingo! Y en último lugar pero no por ello menos importante, Pedro y Jaume, con los trece y once centímetros.
— No pasa nada, no todo es el tamaño -les animaba Raúl restándoles importancia.
— Claro, también hay que saber como usarlo. Si tienes resistencia…
— Porque si no la tienes estás jodido.

Olivia estalló, sintiéndose mal por sus dos hermanos.
— Sois unos bocazas. Que sepáis que la resistencia se puede mejorar.
— ¿Por qué te pones así? Es que duran poco... -se burló Alex-. Podríamos hacer otro campeonato, pero esta vez de resistencia.
— No, que pierden los pobres…
— No os confiéis, con la motivación adecuada se puede aguantar mucho -manifestó Sandra, siendo el centro de todas las miradas.
— ¿Qué quieres decir? -preguntó el pelirrojo con picardía.
— Que si se motiva a la persona para que aguante, durará mucho más que si no lo hace.
— Nosotros hemos aguantado mucho. ¿No?
— También podríais durar muy poco -Contestó Olivia a Raúl, con un tono de voz cargado de desdén.

Chuki vio una oportunidad que no desaprovechó.
— Tú eres la bocazas aquí, tanto que hablabas y acabé teniendo yo razón. La eyaculación precoz no puede alargarse, te lo digo yo.
— ¿Qué no?
— No hables tanto y demuéstralo.
— A mí me parece bien -dijo Sandra, atrayendo la atención de todos. Justificándose de nuevo para que no pensasen mal-. Hemos hecho lo de las mediciones… No tiene porque ser nada sexual.
— Estoy de acuerdo -corroboró el pelirrojo con chispas saltándole en los ojos.
— Se pueden dar pequeños premios a quien dure más y así motivar a que aguanten… Es una manera de ayudarles a mejorar -dijo refiriéndose a sus hijos.
— Hacemos un torneo. ¿Entonces? -preguntó Raúl alzando una ceja. Estaba cada vez más cerca… ¡Iban a follarse a esas dos zorras delante de los inútiles de sus hijos!
— Si lo hacemos tendrá que ser siguiendo unas normas, esto no es nada sexual…

***

·· ¡Comienza! El torneo de resistencia ··

Pasaron unos treinta minutos acordando las normas y los límites del juego. Se decidió que el motivo de realizar ese concurso era demostrar que la eyaculación precoz se podía ``curar´´ con la motivación suficiente.
   Tanto Sandra como Olivia se encargarían de masturbar a dos chicos al mismo tiempo, intentando que uno acabase lo antes posible. El que más aguantase de los dos ganaba un punto y un premio que imponía la propia arbitra, y a medida que avanzasen, los ganadores que acumulasen más puntos tendrían acceso a mejores premios.
   La otra norma es que Pedro y Jaume siempre competirían, alternándose los cinco invitados contra ellos. Realmente esperaban madre hija que esto sirviese para motivar a sus hijos a aguantar más.
— ¿Cuál será el primer premio?
— El primer premio será poder jugar con nuestras tetas… Aunque yo sea su madre o Olivia su hermana, no creo que hagan ascos a tocar unos pechos de mujer. Aunque si no queréis…
— Yo lo haré, pienso ganar -dijo decidido a conseguir poder tocarle las tetas a su madre. Podía ser repulsivo, pero… su madre y su hermana estaban muy buenas. En ese momento no podía verlas como su familia, sino como hembras.
— Yo quiero a Olivia.
— Claro que sí, cariño… ¿Quién quiere el primer turno con Jaume y conmigo? -preguntó la hermana mayor.

Alex se levantó del sofá y se colocó sin pantalones ni camisa frente a los dos hermanos. Arrodillada frente a ambos y vestida todavía con pantalón y camisa, comenzó a masturbar tanto al gordo como a su hermano pequeño.
   La diferencia de tamaños era enorme, como comparar un gato con un tigre. Se notaba que Jaume se esforzaba por no correrse, aún así al poco rato ya comenzó a menear desesperadamente las caderas.
   Sandra cogió, por el contrario, a su hijo Pedro y a Domi enfrentándose por las tetas de la madurita.

Los dos hermanos perdieron, corriéndose al poco tiempo para decepción de su madre y su hermana. Tuvieron que observar impotentes como Alex le quitaba la camisa a Olivia y comenzaba a comerle las tetas, al igual que Domi con Sandra.
   Estuvieron al menos tres minutos con las caras metidas entre sus pechos hasta que ellas decidieron que era suficiente.
   Tal vez pensaban que, al correrse una y otra vez, tendrían que tardar más a la hora de eyacular… se equivocaban.
— ¿Qué premio podemos poner en la siguiente ronda?
— Yo quiero que si gano me la chupes -dijo Santi levantándose y colocando su polla ya tiesa frente la cara de Olivia, sabiendo que iba a competir esta vez contra Pedro. La veinteañera agarró la polla de ambos y comenzó a masturbarlos, ya sin camisa y con sus bonitos pechos botando descontrolados.

Raúl compitió contra Jaume, siendo ambos pajeados por Sandra.
— ¿No quieres que mami te haga sexo oral, cielo? -le provocó, recordándole el premio que esperaba si ganaba.
— Sí…
— Tienes que aguantar, cariño… Se fuerte.

Olivia también intentaba animar al hermano mediano…
— ¿No quieres que te la chupe, enano? -este asintió, mentalizándose de nuevo que tenía que ganar-. Entonces ya sabes…

Dos pollas dispararon un dos chorros de semen hacia el aire, fueron las de Jaume y Pedro.
— Malditos… -se lamentó Olivia mientras veía como Raúl y Santi se sentaba en el alejado sofá, esperando con las pollas tiesas a que las dos mujeres rematasen la faena.
   Madre e hija gatearon hasta los dos adolescentes y haciéndose a un lado sus cabellos comenzaron a chupar las puntas de las pollas a diferentes ritmos.

Raúl tiró la cabeza para atrás, gimiendo mientras levantaba las caderas. No estaba cerca de correrse, pero se sentía muy bien. Lo que más le excitaba es que Jaume y Pedro, que claramente los miraban envidiosos, tuviesen que conformarse con mirar como eran ellos los que recibían mamadas de ese par de diosas.
— ¡¡Ahhh!! -gimió Santi disparando un chorro de semen contra el interior de la boca de la veinteañera. Raúl aún sostenía la cabeza de Sandra, que le estaba realizando una garganta profunda antes de sucumbir al ahogo.
— Es demasiado grande… no puedo.
— No pares… -le impetró mientras se agarraba la polla y se masturbaba contra su cara-. Me corro… Trágatelo todo. Vamos… Uff, que boca que tienes. Trágatelo, yegua.

Una ola de semen inundó su boca, pudiendo solo limitarse a cerrar los labios entorno al glande que disparaba aquellas ráfagas.
``¿Cómo puede lanzar tanto cuando ya se corrió antes?´´
— ¿Cuál será el siguiente premio? -dijo Chuki pajeándose con sus veinticinco centímetros frente a ellas dos.


***

Si algo estaban de acuerdo Sandra y Olivia es que no podían permitir que Chuki ganase. Era evidente que estaban cachondas perdidas, habiéndose visto influidas por el placer que habían experimentado ya tantas veces al masturbar a todos aquellos adolescentes.
   Por ello, Olivia le propuso realizar una alianza excepcional para hacerle acabar al niñato prepotente aquel lo más rápido posible.

Fernando se sentó totalmente desnudo frente al sofá, con los dos brazos en cruz apoyados contra el respaldo. Frente a él se arrodillaron Sandra y su hija: La veinteañera totalmente desnuda y la cuarentona vestida únicamente con el camisón transparente de color negro.
   Jaume y pedro se sentaron también desnudos a los lados de Chuki, los tres con las pollas tiesas esperando a iniciar el asalto final.
   Los penes duros de los dos hermanos parecían tan pequeños al lado del de el quinceañero que parecían de juguete. Aún así, Olivia comenzó a masturbar con una mano a Pedro mientras se inclinaba hacia adelante y comenzaba a chupar la punta de la polla de Fernando. Realmente hizo su mejor esfuerzo porque este se corriese el primero, siendo consciente de que el premio era poder follárselas.
   Aunque fuese inmoral y enfermizo, prefería mil veces follarse a sus hermanos que a cualquiera de esos niñatos que estaban ahí, masturbándose con las pollas duras… Se habían corrido todos ya. ¿Cuándo iban a dejar de sufrir erecciones?



Sandra, por el contrario, agarró la polla tiesa de su hijo más pequeño y comenzó a masturbarlo con suavidad mientras metía la cara entre la entrepierna del adolescente con barba. Su hija ya se encargaba de chupar el glande, así que ella se encargaría de comerle los huevos.
— Sois unas tramposas… Esto no es justo -dijo riendo mientras agarraba a las dos mujeres por la nuca, como si eso le permitiese controlar mejor sus movimientos. Forzó a Olivia a que tragase más polla, incrustando su glande contra su campanilla y  golpeándola como si esta fuese un saco de boxeo.

Ambas le miraban, la veintañera con odio y su madre con súplica, como si desease que se corriese aquel mismo instante.
— Me lo estáis poniendo muy difícil… Que dos guarras así me coman la polla al mismo tiempo… Juega con el pircing -le ordenó a la veinteañera, y esta obedeció sacándose la polla de la boca y frotando con su lengua todo el glande.

Sandra tomó la iniciativa de subir a chupar donde estaba su hija, encontrándose sus bocas. Todos los adolescentes, incluidos Pedro y Jaume, observaron hipnotizados aquel beso lésbico alrededor de la enorme polla; se hinchó aún más durante los segundos que duraba el beso, antes de que Sandra se quedase chupando la punta y la hija bajase a los babeados testículos que se había comido su propia madre.
— Cariño… Tienes que aguantar. No dejes que este animal nos destroce con esta asquerosa polla… -le suplicó Olivia a su hermano mediano. La madre fue a decir algo a Jaume, pero Pedro se limitó a hacerle tragar toda su polla, atragantándola.
— Mira, Jaume. Mira como tu madre me come toda la polla -le provocó acercando su cara al pequeño, mientras este veía como los ojos de la mujer se ponían blancos y su cara roja.

El cuello de la cuarentona se había resistido a bajar, pero en esos instantes pareció aceptar la mamada y se quedó allí con la polla atravesando su garganta hasta que se disparó todo el semen del más pequeño de los dos hermanos… Solo quedaba uno.
— Bien hecho, enano -le dijo, liberando a la madre de aquella mamada profunda. Emergió, haciendo acopo de aire de la misma manera que un naufrago exhala la resurgir de las profundidades del mar. Estaba muy mareada, casi se había quedado ahogada; dejó su cara enrojecida y llena de babas contra la entrepierna de Chuki.
— Aguanta, cariño… -le suplicó exhausta su madre-. No querrás que tu amigo nos destroce la vagina con su gran pene… ¿No?

El sexo de Pedro se escurrió entre la mano de Olivia, corriéndose en respuesta a lo que Sandra el había dicho. Quizá se corrió al ver tanto a su hermana como a su madre extenuadas, sumisas ante aquel cipote tan enorme. Tal vez fue imaginárselas violadas por el indudable campeón de los dos torneos.

Fuese como fuese, solo quedaba uno y era Chuki,

***

Si Alex y Raúl intentaron acercarse a las dos hembras vulnerables, se les quitaron las ganas cuando Chuki les advirtió con una simple mirada. Eran suyas, las dos… Se lo había ganado. Iba a follárselas como las perras que eran, y quizá, siendo compasivo, dejaría lo que quedase de ellas al resto.
   Hizo sentarse en uno de los sofás a Olivia, quedando esta abierta de piernas. Luego colocó a Sandra sobre esta haciendo que sus coños estuviesen tan pegados que podían frotárselos la una contra la otra. Entonces se puso frente a ambos coños, observándolas mientras se pajeaba.
— No sé qué coño me voy a follar primero… Si el de la zorra que me dejó a medias durante la medición o la zorra de su hija, que decía que el tamaño y la resistencia no son importantes. ¿Alguna preferencia?

Ninguna de las dos respondió, esperando a que fuese él el que tomase la decisión. Entonces apuntó su polla para el coño de Sandra y la comenzó a meter lentamente, disfrutando del roce que creaba el sexo sin condón y lo apretado que estaba desde el comienzo hasta clavársela hasta el fondo.
   Conteniendo los gemidos, tuvo que soportar que el muy desgraciado hiciese una coleta con su pelo y tirase de él, haciéndole curvar toda la espalda. El coño se le hizo agua, literalmente. Comenzando a chorrear sobre el sexo de su hija incluso antes de que comenzase la follada.
   No fue un inicio suave, sintió como la sacaba casi por completo y se la clavaba aún más fuerte una, y otra, y otra, y otra vez. Sin ningún aviso se la sacó, quedándose vacía, notando como el niñato se la metía a su hija dejándola a medias.
— ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! -Olivia, que ya se había comenzado a mojar al sentir como se la había metido poco antes a su madre, estaba totalmente lubricada con una vagina mucho más apretada que la de su progenitora. Comenzó a gemir como una loca con las rápidas embestidas, sintiendo que le faltaba muy poco para acabar antes de que el muy bestia se la clavase hasta el fondo. La bola de metal en la punta del glande la volvía loca, clavándose en la entrada de su útero y excavando entre su cérvix. La polla se quedó quita, totalmente metida, presionando en algún lugar de su ombligo… ¿Cómo podía caberle toda? Se preguntaba Olivia entre gemidos-. ¡AHHHHHH! ¡Ah! ¡Ah! ¡AHHHHH!

Notó como la polla se metía entre algún hueco mientras ella sufría espasmos de placer, corriéndose delante de los otros cuatro adolescentes, de sus dos hermanos y debajo de su madre.
— Que guarra que eres, Olivia. ¿No te sientes mal por correrte de esa manera mientras todos te miran? Ya he terminado con ella -les informó a sus cuatro compañeros.

Sacó la polla sin pudor alguno de la entrepierna de la veinteañera, para hacer levantar a la cuarentona. Se besaron de pie, ella le abrazó y Chuki le hizo saltar, elevándola en brazos para follársela en el aire.
   Sandra se sobresaltó al sentir la polla dentro desde aquella posición, impresionada de que el adolescente pudiese con ella… ¡Y no solo eso! Pues era capaz de hacerla votar.
— ¿Te gusta que te folle a pelo? -le susurró directamente al oído. Ella no respondió, se limitó a gemir y suspirar de placer-. ¿No tienes nada que decir? Eres tan zorra que te limitas a dejar que te folle?
— No digas eso… -fue lo único que le dijo.

Sin sacarla ni dejar caer a la mujer, la bajó hasta el suelo para follársela sobre él.
— ¿Qué no? Voy a follarte como la zorra que eres. Solo me has puesto facilidades, así que creo que toca vaciar mis cojones en ti… Eres mi recipiente de semen -dijo antes de agarrarla del pelo y hacerle curvar la cabeza. Le mordió el cuello unos segundos antes de comenzar a martillear el coño con la única intención de correrse dentro.
— No… No… -replicó ella con voz débil justo antes de comenzar a gemir como una loca cuando empezaron las embestidas. Sandra no sentía que la estuviese follando, la estaba matando a pollazos. Era imposible parar nada, así que se limitó a aceptar que descargase dentro toda la leche.

Le faltaba muy poco para correrse, solo podía pensar en eso mientras sentía fluir el esperma dentro de ella. Ya se había corrido antes, pero el orgasmo más grande aún tenía que llegar.
   No obstante, estaba subestimando al adolescente. Amasó su cara entre sus manos masculinas y comenzó a besarla con una increíble pasión. Su polla seguía viva dentro de ella, y comenzó a embestirla de nuevo como si no se hubiese corrido.
   Dejó de besarle, necesitaba gemir. Que todos se enterasen que se iba a correr, incluso sus hijos y los amigos de estos.
— No pares… No pares…
— Así me gusta, que seas sincera -la premió el llevando su mano húmeda al sexo de Sandra. Combinando la tremenda follada con una estimulación de clítoris perfecta. Su coño estaba totalmente empapado, pero el semen que salía dentro de su vagina molida también ayudaba.
— ¡Me corro! ¡Vaya polla! ¡Nunca me habían follado así! -se abrió aún más de piernas, era un orgasmo enorme, podía sentirlo. Era un placer tan violento como la follada que estaba recibiendo, y lo que más le excitaba era como los huevos y el pubis de él aporreaban su piel sensible.

Se volvieron a besar con pasión, y la corrida de ambos fue silenciada entre sus labios y sus lenguas. Ella se meó del placer, notó como se mojaba todo, como disparaba líquido fuese lo que fuese. Notó como se encharcaba todo tanto dentro como fuera.
   Ya no existía nada más, no podía sentir aquella polla, ni el semen que inundaba su útero. Solo podía sentir sus propias caderas desintegrarse del gusto.
   Sandra y Chuki se quedaron allí estirados, dándose acaramelados besos mientras los otros cuatro se follaban sin piedad a la hija.
   Los mismos chicos por los que ella se había preocupado que aprobasen, ahora le estaban partiendo el coño. No daba abasto, no podía con uno solo de ellos y eran cuatro. Tantas manos y tantas pollas que por mucho que se corriesen no parecía que fuesen a cansarse nunca de penetrarla.

***

Tanto la madre como hija se quedaron dormidas en el sofá, con ambos sexos dispensando aquel líquido cremoso. Se habían desmayado en algún momento de todas aquellas folladas, y los adolescentes habían aprovechado su inconsciencia para seguir abusando de sus cuerpos vulnerables.
   Sandra y Olivia no habían sido violadas, pues habían disfrutado y consentido cada embestida.
   Lo único que lamentaban, quizá, es que Pedro y Jaume lo hubiesen visto todo.

En algún momento de la madrugada aparecieron cinco sombras frente a ellas. Las luces se encendieron y pudieron ver cinco pollas tiesas. La madrugada estaba lejos de terminar, y el nuevo campeonato estaba a punto de comenzar.

Sandra se preguntó, mientras una nueva polla la penetraba. ¿Y si hubiese aceptado jugar a cualquier otro juego? ¿Habría acabado todo de otra manera? ¿Y si hubiesen pasado la noche jugando al Street póker?

Tal vez, todo se debía a se habían dejado llevar demasiado con las cervezas, creyéndose capaces de controlar los impulsos sexuales de cuatro jóvenes.

32 comentarios:

  1. Jajajjaa y yo que pensaba que ya habías publicado la parte 3 jajaj caí como un tonto...lo de la gallinita ciega y lo de los ojos tapados , no es lo mismo ? Bueno seguiré esperando el relato...casi me matastee de alegría pensando que ya lo publicabas pronto. Saludos zorrete

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    1. Quizá te mate de alegría saber que no tendrás que esperar a que lo escriba todo, sino que lo iré publicando uno a uno a medida que los termine.

      Y no, la gallinita ciega y lo de los ojos tapados NO es lo mismo.

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  2. Bueno gracias x responderme y espero pronto la publicación y disculpa mis ansias jeje

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  3. Ufff que bien que pinta esto....

    Ansioso como siempre de leer mas de esta saga

    MegaMan

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  4. Jejejejeje yo tambien creia que era la continuación, me pudieron las ganas jejejeje
    Pero tranquilo, aguntaremos a la espera jejejeje
    Tiene muy buena pinta.
    Y lo de la gallinita ciega y los ojos cerrados, no es lo mismo.
    La gallinita ciega sirve para sobar Y magrear a la que esta vendada.
    Y adivinar con los ojos cerrados, servirá a los adolescentes a ponerles a sus víctimas las pollas en sus manos

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    1. Wow... ¡Muy bien! Te acercas mucho jajajajajaj En unas cuantas horas tendreis el del Twister. Ahora no puedo continuar escribiendo (Estoy desde el movil), pero no debe quedarme demasiado.

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  5. Deja el movil y a continuar con el...

    ...de camino a casa
    ...el twister
    ...etc...

    "Castigado" jejejeje

    Muy buena pinta bro. Animo eres the beast

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  6. Muy buena pinta maestro, cosa que es obvio, pero, te lo quiero recalcar. Acabo de leer que sorpresas poner gifs e imágenes(en mi opinión un salto de calidad poner gifs de chicas voluptuosas haciendo desde escenas cotidianas, hasta sexo explícito, sería lo máximo, te animo a ello).

    Otros posibles "juegos" o situaciones morbosas, por ejemplo:

    -Bailando el hula hoop (para calentar)
    -Desfile de modelos (para calentar y exhibirse descaradamente)
    -Algún muchacho hace un monólogo(o cuenta una historia o leyenda urbana) delante de todos [para dejar caer pasos que han conseguido, avanzado con las damas(sintiéndose ellas aludidas) o adelantan cosas que les piensa hacer en un futuro no muy lejano]
    -Clases de "Equitación"
    -Limpiando el coche del cornudo[dar cera pulir cera] con eróticas consecuencias (Algún chico se puede quedar a sola con una de las damas y le limpiara algo mas que la chapa y la tapicería)
    -Sauna (quedándose solo con una escueta toalla) alguno/s se podría quedar atrapado/s con una de las protagonistas.
    -Plataforma vibratoria [un chico le intenta convencer que la plataforma vibratoria, es algo que no necesitan teniendo la lavadora, en modo centrifugado(con eróticas consecuencias)]
    -Asear a los "inocentes" chicos (con eróticas consecuencias)
    -Ir a el museo del pueblo (en el cual solo hay chicas voluptuosas pintadas en posturas vejatorias) lanzandoles indirectas y deesafio a las protas (que si no tienen unos pechos así, que si a tu marido o novio les gustaría esta exposición de Villamacho, que si los pezones de tal cuadro son los mejores que existen, etc...) en el mismo museo, se pueden cruzar con el "artista" de la exposición cosa que aprovecha para pedirles a las 2 que posen para el.
    -Sesión de pintura (el pintor consigue plasmar toda su "arte" y marcar su obra)
    -Jugar en los columpios (los botes y el sube y baja provoca botes en los voluptuosos cuerpos de la pareja y el acercamiento de los infantes)
    -Degustación de el desayuno (aderezados con una extraña salsa, pastosa, grumosa y de un sabor extrañamente reconocible para ambas)
    -Kinito (juego de bebida que produce desinhibir el ambiente y que las damas permitan acercamientos, roces y tonteos)
    -Dar de comer a los animales (ir con algún chico a dar de comer a las gallinas y ellos con interés, inusitado, preguntan si les enseña los conejos que les quieren dar de comer zanahorias y ella le advierte del peligro de los cerdos(no lo sabes tu bien, piensa el muchacho) enseñandole los caballos(cosa que aprovecha el para centrar la atención en el miembro del animal, consiguiendo hacer a la dama suya.
    -Leer el futuro con las cartas, a una de las damas,
    delante de todos (haciéndole insinuaciones, comentarios subidos de tono, que si el 6 de espadas simboliza que estas m q follada, que si el as de bastos quiere decir que lo que necesita es un buen garrote, que si el 2 de oros simboliza ese par de tesoros que esconde su sosten, etc...
    -Que alguno de los muchachos se ofrezca voluntario a tender la colada con una de las damas (con eróticas consecuencias).
    -Que algún chico tenga que ir a recoger a su hermano pequeño a la guardería y llevarlo a su casa, le acompaña una de las 2. (La reacción del imberbe bebe es quedarse ojiplatico observando el par de misiles de la inédita niñera, cuando lo recige es sus senos... digo brazos, este se aferra con desesperación a ellos, el peque intenta quitar el obstáculo que le separa de sus "biberónes" intentando liberarlos, cosa que provoca las carcajadas del hermano, el rubor del hermano y la envidia de los viandantes.
    Cuando le dejan en casa de sus padres, en el camino de regreso, el se las apaña para que la dama empiece a ceder y terminen ambos entrelazados en el porche de su casa.
    -Las damas quieren hacer un rastrillo benéfico(y rebuscando en los altillos y sótanos de las diferentes casas encuentran tesoros sexualmente explícitos) Desembocando en una Orgía final
    Este comentario lo corto por que no me cabe fdo. ermendasxxx79

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  7. Continuación del comentario ermendasxxx79

    --->

    -Teñir el pelo a la Matriarca (se ofrece un chaval que se lo haqce a su madre y la convence para que se quite la parte superior y le engaña diciéndole que el esperma incrementa la absorción de el tinte y que para ello lo tiene que mezclar, una vez esté extendido el tinte y la convence diciéndole, que la ingesta de semen tambien ayuda a el tinte a ser mas efectivo.
    -Recoger con ayuda de uno de los chicos patatas en el huerto trasero(y hablando de trasero, al inclinarse, una de las jacas para recoger las patatas del suelo este aprovecha para ponerse tras ella y hacerla suya)
    -El gato de la familia se sube al arbol y los chicos se quieren subir, la madre no les deja por que son menores, y es ella la que trepa al árbol,(ayudada por la múltiples manos de los chicos que se afanan minuciosamente a mantenerla sugeta "inocentemente")
    -Hacer pan(hacer pan con uno de los chicos y con la harina el fálico rodillo el amasar la masa y algo mas entre risas y bromas, las manchas de harina, roces y demás desembocan en sexo espectacular y salvaje.
    -Ordeñar a la vaca (provoca que ella no sea la unica en ser ordeñada y que sus ubres no sean las únicas en ser sobadas)

    Etc... Etc...

    Bueno los "eventos" juegos y situaciones pueden ser infinitos.

    Espero con ansias a ver como evoluciona todo. Estoy seguro que hagas lo que hagas será espectacular.
    Te doy muchas gracias y te mando buena vibra.

    Fdo. ermendasxxx79



    Pdt. Incluir gifs sería increíble(please, please, please, please, please, please, please,...)

    Bueno espero me disculpen, el comentario me ha salido muy extenso, lo he dividido y me he visto obligado a recortarlo y dividirlo en 2 por que me salian mas de 5000 caracteres.
    Muchas gracias y mis sugerencias no las tienes por que poner en marcha. Simplemente te ofrezco alternativas yo no soy un escritor. Tu eres el artista. Gracias mago.

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  8. A mega man. ¡Gracias!

    A ermendas. Te agradezco ¡MUCHISIMO! todas estas propuestas y, como muestra de ello, agregaré alguno de los juegos que has propuesto. No lo haré como ''puntos'' en si mismos, sino que los intentaré añadir a los juegos que ya he previsto.
    Algunos de los que has propuesto, no encajan con la parte 3, pues en esta todos estos juegos tienen que pasar durante la noche y dentro de la casa.

    Como ya dije, la parte 3 NO es la última y está lejos de serlo. Después de los relatos de lo que pase ''esta noche en esa casa'', tienen que pasar muchas otras cosas en el pueblo. Aunque como ya sabrás, los protagonistas son los adolescentes. Así que intentaré ver si son compatibles los planes que tengo para las dos maduritas con los otros ''juegos'' que me has propuesto.

    En lo referente a los que si son compatibles con el relato que tengo entre manos... ¡Algo se me ocurrirá! Y no me volváis a recomendar lo del alcohol.. Es algo que ya tenía pensado hacer y va a parecer que no se me ha ocurrido a mí JAJAJAJA

    He adelantado bastante el relato del twister, seguramente lo tendré publicado para mañana. ¿Podría ser el más suave? Creo que por lo concreto que es el juego no se puede hacer mucho, aunque creo que las escenas me han quedado bien jajaja

    Mañana leeré más atentamente todos los mensajes. Un saludo!

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  9. Tomate tu tiempo. No tengo ningun problema con que los juegos y las situaciones se vayan poniendo cada vez mas subidas de tono lentamente y paso a paso.

    MegaMan

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  10. Muy buena pinta y emocionados por ver el Twister, ya que esta al caer, que ganas.
    Un puntazo seria añadir los gifs. Estoy de acuerdo con ermendasxxx79

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  11. Estoy terminando el del twister, me debe quedar como mucho 1-2 horas de escribirlo.

    Tambien quiero avisar (supongo que es algo bueno) que cada ''punto'' evolucionará de manera diferente, no todas las escenas de sexo serán igual, ni tendrán la misma intensidad ni los mismos fetiches.
    Aviso desde ya que ''Vamos a competir'', tendrá sexo filial... Y será ''infidelidad'' pura y dura, hasta creo que cruel. Y eso me encanta, porque será super morboso.

    En otro juego, por el contrario, pienso meter algo de humillación dominante. Y en otro algo de filial lésbico.
    No hace falta decir que cada punto comenzará de una manera diferente y no durarán lo mismo. Por poner un ejemplo, el Twister puede durar unas 8000 palabras, y el del street poker 15000... ¡Por decir algo!

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  12. Muy bueno maestro. Eso de empezar a follarselas en el twiste y pasar toda la noche vaciando sus testículos en ellas, ha estado bien. En mi opinión Chuki podría haberse acercado a follarse a Sandra. Pero se supone que ya lo hara en otro momento. Gracia y mi mas sincera enhorabuena buena, desborda sensualidad y sexualidad.

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    1. Claro, piensa que aún quedan ''los concursos, el poker, las profesiones, el juego de las adivinanzas...'' No podía hacerlo todo en el primer juego jajajajaj

      En cada nuevo punto, intentaré meter cosas diferentes para ir variando.

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  13. A casi se me pasa, los gifs brutales, dan realismo y morbo a raudales. Grache mile

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  14. Realmente me a gustado me gusta la dominación que sufre la hija vas muy bien, solo que se me hizo muy fácil como cedieron en el primera partida debieron haber sentido calentarse mas y tardar un poco mas en ceder por ejemplo a la 3 partida ya calientes seden como explicaste. Bueno es una opinión saludos.

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    1. Como ya dije, este iba a ser un relato más light. No podía hacer milagros con este juego... Era realmente difícil hacerlo diferente jejeje Además, hay que tener en cuenta que no son ''relatos independientes'', son ''puntos'' de un solo relato; puedo alargarlos... pero hasta cierto punto. No sé si entiendes lo que quiero decir.

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  15. Muy bueno y los gifs ha sido una buena idea.

    No puedo esperar por ver que pasa con los siguientes juegos

    Saludos

    MegaMan

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  16. El relato me ha gustado, tal vez, por poner algún pero, hubiera estado bien algo mas de resistencia o disimulo de las Damas. Que les hubieran dejado hacer disimuladamente, piano a piano. Sin ser tan explícitas, permitiendo, poco a poco, el avance de los pillos.
    Y que una vez calientes cada cual se iría a su habitación a dormir y allí son "asaltadas" por los chicos.
    Tambien hubiera estado bien que chuki marcara mas su papel de macho Alfa. Incluso negando la participación de alguno de los chicos de la pandilla. Creando una inquina y esperando una revancha próxima. Tambien estaría bien que las mujeres tengan un favorito, el macho Alfa Chuki, que despierte los celos en ambas por las atenciones recibidas a la otra dama. Y por el contrario tengan a alguien de los chicos cruzados, por su carácter, higiene, atractivo o falto de ello, no tiene por que ser el mismo chico las que disgusten a las damas, ni tiene que coincidir, con el que aparto Chuki o si.
    Y para nada me ha parecido que ha habido poco Sexo, tu tranquilo, igual puede hasta pecar de exceso o sexo demasiado facil, pero ha estado bien.
    Lo de los gifs me ha agradado y esta muy bien, no pierdas esa costumbre, de incluirlos, es algo que enriquece.
    Y he visto que en TR te han publicado una entrevista, hablando de esta saga, enhorabuena. Muy bien, a ver si se engancha mas gente a tus relatazos.
    Muchas gracias y desde, ya, esperando el próximo.

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  17. Estoy escribiendo el siguiente juego, que es el de ''las competiciones''. No es un relato que vaya a tener mucha resistencia por parte de ellas, al contrario, pero para mí incluso si ellas no se resisten tanto es de lo más morboso... Es infidelidad pura, pero no hacia sus parejas.

    Repito lo que dije antes (y ojo, agradezco la crítica), estos juegos son partes de un único relato, no puedo hacer de ellos relatos completos porque quedaría todo demasiado largo y a la larga sea haría muy pesado.
    Tienen que ser ''ligeros'' para que podáis leerlos todos sin cansarlos. Eso sí, procuraré que el del Poker sea ''extenso'' y las dos se resistan.

    Aviso desde ya que el del concurso no va a gustar a todo el mundo: TIENE FILIAL, y evidentemente infidelidad. De los dos por el momento es mi preferido, aunque ignoro si será más largo o más corto que el anterior.
    Sí que puedo decir que tendrá guiños muy importante al doctorbp y a su relato de ''clases de biología''. Quien lo haya leido verá que la primera mitad del relato está inspirada en ese relato, la segunda parte en cambio, no.

    ¡Os agradezco mucho los comentarios! Sois unos maquinas.

    PD: Algunos juegos tenian que tener sexo facil, es inevitable. Otros tendrán más seducción y ''sexo con condon'' cuyo genero me encanta muahahhahaha

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  18. Intenta que el filiar sea lo mínimo posible, porque lo mejor es ver a los hijos humillados contemplándolo todo. Saludos.

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    1. En ''Vamos a... ¡Competir!'' el género principal es infidelidad, pero el secundario es filial. De la misma manera que la mayoría de relatos son sin este género, en este caso concreto quiero ''regalar'' a los amantes del filial un pequeño homenaje...

      Si no te gusta el filial, me sabe mal, pero tendrás que esperar hasta el del ''Street Poker'' o el de las adivinanzas. También tengo que pensar un poco en mis queridos amantes de lo filial jejejej ¡No seamos egoistas!

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    2. Era una sugerencia, tú eres el artista XD

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  19. holas, ante todo gracias zorrete por este estupendo relato, lo encontre de casualidad en todorelatos y me lei toda la primera parte completita, y ahora sigo con la segunda parte aqui, no pude comentar antes porque siempre se me presentaba algo y se me pasaba hacerlo pero ahora me di el tiempo sea como sea para hacerlo y darte la enhorabuena por la calidad con que lo manejas :)

    ya estoy actualizado hasta la parte de twister que es muy morbosa y todos los momentos que se manejan, pero si me permites solo una critica constructiva pues comparando con las anteriores como que las cosas se van muy rapido dentro del juego pero tu decides la velocidad con que lo manejas, otra parte que me dejo con la miel en los labios es que cuando empieza el folleteo de sandra con raul y al lado ya esta olivia con chucky tambien en pleno acto pues no se detalla como llegan a ese momento tan anhelado, no se si lo deseabas asi de ese modo o se te paso o talvez no le hayas dado mucha importancia del todo.

    saludos y sigue asi con esta estupenda saga :)

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    1. ups me olvide, soy ahhs ^^

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    2. Mi esposa también dijo que falto esa "parte" que cree es muy importante, por la Rivalidad, tan bien construida en la historia, que se da entre Chuki y Olivia

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  20. QUe bueno que siga. Me lo leeré este domingo aaaaaahh

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  21. Buenas a todos. muchas gracias zorro por tus relatos, lo he leido todos pero recien pude comentar.
    Me gustaria eso si que al final las mujeres sean totalmente dominadas por chucky, especialmente ssus putitas

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  22. Ay, zorro! Tenías todos los ingredientes para hacer un relatazo.

    Dejando de lado algunos aspectos técnicos mejorables, te habías currado una historia de las que me gustan, llena de morbo, y la habías encauzado magistralmente hasta que te has venido abajo en el primer juego :(

    ¿En serio se follan a la madre tan pronto? Siento decir que ahí he dejado de leer. Corrígeme si me equivoco, pero ¿qué gracia tienen el resto de juegos si ya cae tan fácilmente en el primero?

    Este es el listado de juegos:
    * 3.1 Vamos a jugar al… ¡Twister!
    * 3.2 Vamos a jugar al… ¡Street póker!
    * 3.3 Vamos a jugar a… ¡Las profesiones!
    * 3.4 Vamos a jugar al… ¡Amo y sirviente!
    * 3.5 Vamos a… ¡Competir!
    * 3.6 Vamos a jugar a… ¡La botella!
    * 3.7 Vamos a jugar a… ¡Adivina con los ojos tapados!
    * 3.8 Vamos a jugar a… ¡Las gallinitas ciegas!
    * 3.9 Vamos a jugar a… ¡Juega o distrae!

    Tenías en tu mano hacer del twister un juego lleno de roces, tan sutiles como placenteros, de forma que las mujeres lo aceptaran aún empezando a ser conscientes de lo que pasaba.
    No tendría que haber habido pérdida de prendas hasta el stripóker, donde ellas habrían parado cuando les hubiera tocado desnudarse más de la cuenta o cuando el primer chaval se desnudara por completo.
    Los dos siguientes juegos no tengo ni idea de qué van, pero el de competir era perfecto para que las mujeres hicieran de jueces sobre las virtudes de los niños (el más guapo, el más fuerte, el que la tiene más grande...).
    Creo que el siguiente relato es donde juegan a la botella. Llegados a ese punto sí me parecería adecuado que empezara a haber sexo. Tal vez algo light al principio, pero comprensible pues a esas alturas madre e hija deberían estar completamente cachondas. Incluso podrían seguir reticentes a practicar sexo más hardcore, pues aún quedan tres juegos en los que ya sí podrías dar rienda suelta a todas tus guarradas jajaja

    Bueno, supongo que lo que te he dicho no es lo que querías escribir, pero a mí me hubiera encantado. ¡Joder, hasta me han entrado ganas de escribirlo yo mismo! xD

    Un saludo!

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