· Prologo ·
Raúl, aprovechando que su padre no estaba casa, invitó a los tres hijos de Sandra, incluyendo a esta misma. Pasaron una muy buena tarde bañándose en la piscina pero, al ver que sus dos hijos menores –Pedro y Jaume-, se metieron dentro de la casa para jugar a la consola a espaldas del resto de adolescentes. Decide invitar a los cinco amigos de sus dos hijos a que pasen la noche en su casa para demostrarles, tanto a sus dos hijos como al resto de sus invitados, que no hacen falta máquinas para divertirse.
La madurita aprovecha que su marido y su yerno dormirán fuera para pasarlo bien tanto con ellos como con sus hijos. Lo que ella no sabe es que los adolescentes aprovecharán cualquier excusa para follarse tanto a la madre como la hija, queriendo emputecerlas, conquistarlas y convertirlas en propiedades para su uso exclusivo Todos los asistentes pondrán de su parte proponiendo juegos que en principio no tienen nada de sucio e inmoral, pese a que los propios adolescentes se encargarán de pervertirlo todo.
¿Se darán cuenta ambas mujeres de que están rodeadas de lobos antes de que sea demasiado tarde?
Empezarán nueve veces distintas, jugando a nueve juegos distintos… terminando con nueve finales diferentes, buenos para ellos y no tanto para ellas. ¿O sí?
Todo esto mientras el hermano mediano, Pedro, es testigo de la decadencia y la corrupción de su madre y su hermana. Al darse cuenta de que es inevitable… ¿Podrá hacer algo para impedirlo?